¿Sabes distinguir entre alergia e intolerancia? Te lo contamos
Intolerancia a la lactosa: todo lo que debes saber
10 alimentos lácteos sin lactosa que se pueden consumir con intolerancia
Síntomas de la intolerancia a la lactosa
Los conceptos de alergia e intolerancia no están demasiado claros entre las personas. Y se suelen confundir. Un problema que tiene su raíz en las similares manifestaciones o síntomas con los que se expresan ambos problemas, y que conviene diferenciar para, llegado el momento, saber cómo tratarlos.
Atendiendo además a que ambos trastornos son cada vez más habituales es importante señalar que, más allá de lo que se pueda observar a simple vista, las respuestas que desencadenan tales situaciones en el organismo son muy distintas entre sí. Veamos los detalles.
¿Qué son las reacciones adversas alimentarias y las alergias?
Una alergia o reacción adversa alimentaria es aquella en la que se produce una respuesta anormal del organismo como consecuencia de la ingesta, inhalación o contacto con un alimento o aditivo incluido en ellos, y que puede clasificarse en tóxica o no tóxica según sus características.
Las reacciones tóxicas son las que afectan a todos los seres humanos por igual, independientemente de su condición de alérgico, motivo por el cual se debe investigar la composición del producto responsable de esa reacción, y la presencia de sustancias tóxicas, naturales o no.
Las reacciones no tóxicas son aquellas que afectan únicamente a las personas susceptibles de ello, como respuesta inmediata de su sistema inmunológico. Éstas son las clásicas alergias alimentarias.
En líneas generales, las alergias afectan a un 2% de los adultos y a aproximadamente el 5% de los niños, según los datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición -AESAN-, y entre los alimentos que suelen provocarlas más a menudo tenemos la leche de vaca, el pescado y marisco, las frutas y verduras, los huevos, los frutos secos, y las legumbres y cereales.
Los indicios más repetidos de una alergia alimentaria son cutáneos, como la urticaria, la inflamación de labios o párpados, el enrojecimiento de la piel, el picor en la boca, etc.
¿Y qué pasa con la intolerancia alimentaria?
Cuando hay una intolerancia alimentaria, las señales pueden ser muy similares a las de la alergia, aunque en estos casos ocurre que no está demostrada la intervención del sistema inmunológico, y eso es lo que cambia la definición de cada episodio semejante.
La evidencia científica demuestra que, ante estos eventos, son los mecanismos metabólicos, farmacológicos y otros menos específicos, los que desencadenan esos rechazos.
Casi siempre, las intolerancias alimentarias provienen del ámbito metabólico, y se explican a partir de la ausencia de alguna enzima necesaria para la correcta asimilación del alimento en cuestión. Así vemos que alergia e intolerancia son distintas.
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