Prevención

¿Calambres por calor?: soy médico y te cuento cómo puedes evitarlos este verano

La pérdida de agua y electrolitos por el sudor altera el funcionamiento de los músculos y favorece la aparición de espasmos

calambres
Una mujer examina su pierna.

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El riesgo de sufrir calambres musculares aumenta de forma considerable en los meses de verano. Estos espasmos dolorosos suelen aparecer durante la práctica deportiva, tras una exposición prolongada al calor o incluso en situaciones de reposo cuando el organismo ha perdido una cantidad importante de líquidos y sales minerales.

Así lo explica a OKSALUD la Dra. Ana de la Torre, traumatóloga especializada en mano y miembro superior de la Clínica Centro y miembro de la Unidad de Medicina del Deporte, quien destaca que la principal causa está en el propio mecanismo que utiliza el cuerpo para regular su temperatura. «Cuando hace calor, la forma que tiene el cuerpo de liberar ese calor es sudando. Al sudar no solo se pierde líquido, sino también sales minerales (electrolitos), sodio y potasio», destaca.

La pérdida de estos minerales altera el funcionamiento normal del músculo y favorece la aparición de contracciones involuntarias. «Al perder electrolitos se pierde sodio y potasio. Y la pérdida de estos electrolitos altera el funcionamiento correcto de los músculos de todo el cuerpo», concreta la experta. Además, recuerda que no solo se ven afectados los músculos de brazos y piernas. «Una cosa importante es que el corazón también es un músculo y se puede ver afectado por la deshidratación. En los músculos de las extremidades, los calambres nos pueden indicar deshidratación», hace hincapié.

Los más vulnerables

Aunque cualquier persona puede sufrir un calambre durante una ola de calor, existen grupos especialmente sensibles. «Sobre todo, las personas mayores y los niños, porque la termorregulación en ellos no funciona correctamente», explica Ana de la Torre.

Asimismo, la traumatóloga subraya que la mejor estrategia para evitar los calambres pasa por mantener una hidratación adecuada antes, durante y después de la actividad física. «La forma de prevenirlo es hidratarse bien antes del ejercicio, durante y después del mismo», afirma. Y es que cuando las temperaturas son especialmente elevadas, también se recomienda reponer las sales minerales perdidas con el sudor. «Si son épocas de mucho calor, puede ayudar el beber bebidas isotónicas que llevan sales minerales», indica.

El apoyo de las terapias naturales

Desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat), recuerdan que, además de mantener una correcta hidratación, algunas terapias naturales pueden ayudar a favorecer la recuperación muscular y reducir la sensación de fatiga asociada al calor y al ejercicio. Entre ellas destacan los masajes terapéuticos, los estiramientos guiados y la aplicación de técnicas manuales para aliviar la sobrecarga muscular.

Asimismo, señalan que algunos alimentos ricos en minerales, como el plátano, los frutos secos o las verduras de hoja verde, junto con una adecuada reposición de líquidos, pueden contribuir al correcto funcionamiento muscular. También apuntan que, siempre bajo el asesoramiento de un profesional cualificado, determinados complementos nutricionales ricos en magnesio o potasio pueden ser de utilidad en personas con pérdidas importantes de electrolitos o con tendencia a sufrir calambres de repetición.

Plátano, un buen aliado

En cuanto a la alimentación, apunta que algunos alimentos pueden contribuir a recuperar parte de esos minerales. «Y en gente que no tenga tensión alta, pueden tomar algún fruto seco, un trozo de plátano por el potasio; el tomate también tiene potasio», explica.

Aunque la mayoría de los calambres desaparecen tras descansar e hidratarse correctamente, en algunas personas pueden ser un aviso de un problema de salud que requiere valoración médica. «Si la persona tiene antecedentes cardiológicos o alguna patología de base, un calambre puede indicar algún problema asociado», concluye la Dra. Ana de la Torre.

En definitiva, aunque los calambres son una molestia frecuente durante el verano, en la mayoría de los casos pueden prevenirse con una hidratación adecuada, una correcta reposición de minerales y evitando que el organismo llegue a situaciones de deshidratación. Pequeños gestos que ayudan a mantener los músculos funcionando correctamente incluso durante los días de más calor.

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