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¿Es bueno masticar chicle? Aquí todas las razones

Si bien es una costumbre que ya no está tan extendida como lo estaba, podemos decir que muchas personas que tienen este hábito se estarán haciendo la pregunta clave: ¿es bueno masticar chicle? Dicho de otro modo, ¿hay alguna contraindicación en ello que debería tener en cuenta?

Pues bien, la verdad es que masticar chicle es para algunos un acompañamiento en su día a día, es una mera distracción que les permite realizar sus actividades sin recurrir a otros vicios peores. Muchísimas personas los usan, de hecho, para reemplazar el cigarrillo.

Para otros, ver a alguien masticando un chicle, sobre todo cuando lo hace de forma desagradable, representa una de esas imágenes que prefieren evitar, al punto de llegar a ponerlos incómodos.

En cualquier caso, para hacer una valoración justa al respecto, es probable que lo más interesante sea repasar cuáles son las ventajas de comer chicle y cuáles son las desventajas y, en todo caso, cuáles son las circunstancias bajo las cuales es mejor abandonar esta práctica tan habitual.

Ventajas de masticar chicle

Entre las ventajas de masticar chicle, tenemos esa sensación de saciedad que se produce como consecuencia de que el aparato digestivo se pone en movimiento ante la creencia de que estamos introduciendo comida en el organismo, ayudando así a pasar el momento de hambre.

Además, otro beneficio es que esa sensación de saciedad está acompañada de la no suma de calorías al cuerpo, algo que puede ser fundamental para las personas que están intentando bajar de peso, y que deben adaptar su cuerpo a una menor cantidad de comida diaria, apoyándose en el chicle.

Entonces podemos ver cómo, igual que para quienes están dejando atrás el tabaco, el chicle puede transformarse en un aliado esencial, uno que les permita apurar el proceso de abandono de sus pésimas conductas, y siempre con la esperanza de no desarrollar una nueva dependencia.

Desventajas de este hábito

Está claro que, si todo fueran buenas noticias alrededor del chicle, la comunidad científica avalaría ampliamente su uso y, sin embargo, la realidad está bastante lejos de eso, más que nada porque es imposible recomendar su inclusión en la dieta a todo el mundo, por las varias contraindicaciones.

No son pocas las personas que, al masticar chicle de manera recurrente, padecen luego síntomas molestos como acidez, irritación intestinal, gases y hasta diarrea, lo que puede explicarse muy fácilmente por la acción laxante del sorbitol, uno de los ingredientes básicos de los chicles.