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Parece mentira pero no lo es: sale a subasta el antiguo gimnasio del falso ‘Shaolín’ rodeado de misterio y tirado de precio

Durante años, el local de la calle Máximo Aguirre 12, en pleno Abando, funcionó como un supuesto templo de artes marciales donde muchos alumnos creyeron entrenar con un monje Shaolín llegado de China. Ese mismo espacio, que en 2013 se convirtió en escenario de dos asesinatos cometidos por Juan Carlos Aguilar Gómez, conocido como el «falso shaolín», vuelve hoy a la actualidad por un motivo muy distinto. El inmueble acaba de salir a subasta pública con un precio muy por debajo de su tasación.

El anuncio, difundido por el portal especializado Escrapalia, ofrece una rebaja del 73% respecto al valor estimado del local, que ronda los 600.000 euros. La cifra de partida es de 160.000 euros, un dato que ha llamado la atención por tratarse de un espacio vinculado a uno de los sucesos más graves ocurridos en Bilbao en la última década. Aun así, la subasta se presenta como «una oportunidad para nuevos usos», según describe la propia plataforma. El local mantiene su ubicación céntrica y sus características originales, pero arrastra la sombra de un caso que conmocionó a toda la ciudad. La historia continúa generando interés, tanto por la trayectoria de Aguilar como por el impacto que tuvieron sus crímenes en los vecinos y en los propios alumnos que entrenaban allí.

Sale a subasta el antiguo gimnasio del falso ‘Shaolín’

El inmueble supera los 400 metros cuadrados y cuenta con techos de hasta 5 metros de altura. Su acceso se realiza desde la calle, aunque el espacio está ligeramente por debajo del nivel urbano y no dispone de escaparate. Según la descripción publicada en Escrapalia, durante más de seis décadas funcionó como gimnasio de artes marciales: primero como espacio dedicado al judo y, más tarde, como el supuesto «monasterio Shaolín» dirigido por Aguilar.

La subasta permanecerá abierta hasta el 30 de enero. Pueden participar particulares, autónomos, empresas o inversores que se registren gratuitamente en la plataforma. Para pujar se requiere un depósito de garantía de 40.000 euros, que se devuelve por completo a quienes no resulten adjudicatarios. La operación sigue el procedimiento habitual de las subastas telemáticas y se realizará íntegramente online, con un sistema de pujas accesible desde cualquier dispositivo.

Escrapalia señala, además, que el inmueble puede resultar interesante para actividades que no dependan de un escaparate a pie de calle, pero sí necesiten amplitud y ubicación céntrica. Este tipo de locales suele atraer a centros deportivos, clubes privados o empresas que buscan espacios amplios en zonas con tráfico peatonal. En cualquier caso, la historia reciente del lugar convierte la venta en una operación particular dentro del mercado inmobiliario de Bilbao.

El caso que marcó a Bilbao en 2013

La detención de Juan Carlos Aguilar tuvo lugar el 2 de junio de 2013, cuando la Ertzaintza acudió al gimnasio y encontró en su interior a una mujer nigeriana de 29 años, maniatada y en estado crítico. La víctima fue trasladada al hospital de Basurto en coma y falleció días después a causa de las lesiones. Su hallazgo abrió una investigación que destapó otra muerte anterior.

Tras su arresto, Aguilar confesó haber asesinado días antes a una mujer colombiana de 40 años en el mismo local. Durante el registro, la policía localizó restos del cadáver descuartizado de esta primera víctima. La Fiscalía le imputó dos asesinatos con alevosía y solicitó penas elevadas. Finalmente, Aguilar fue condenado a 38 años de prisión.

El caso generó una fuerte reacción social porque Aguilar llevaba décadas presentándose públicamente como maestro de artes marciales. Muchas personas habían entrenado con él, y su figura estaba integrada en la vida deportiva del barrio. La revelación de que no era monje Shaolín y de que había utilizado ese entorno para cometer dos crímenes estremeció a toda la ciudad y tuvo una amplia repercusión en los medios.

Un espacio marcado por el pasado que ahora inicia otra etapa

La salida a subasta del local se interpreta como el cierre de un capítulo que permanecía abierto desde 2013. El inmueble había quedado vinculado de manera inevitable a los hechos, y su futuro estaba pendiente de resolución desde hacía años. La operación actual permite que el espacio cambie de manos y pueda destinarse a otro uso, aunque su historia seguirá formando parte de la memoria colectiva de Bilbao.

Fuentes inmobiliarias consultadas por la plataforma señalan que casos como este no son habituales, pero tampoco excepcionales. Cuando un inmueble se asocia a un suceso grave, su precio suele ajustarse para facilitar la venta. El mercado establece sus propias dinámicas, y la rebaja del 73% encaja dentro de ese tipo de operaciones, donde el objetivo es atraer a compradores que valoren más las características físicas del espacio que su pasado.

La decisión final dependerá del interés generado durante estas semanas. La subasta sigue su curso, abierta a cualquier participante, y el resultado permitirá conocer si el local encuentra comprador rápido o si, pese al precio, su historia sigue condicionando su futuro.