ZP: la doble vida de un farsante codicioso

Zapatero
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Ha tenido que pasar un cuarto de siglo. Por fin, la verdadera cara de un personaje tan históricamente siniestro como nefasto para España aparece nítida ante los atónitos ojos de los españoles y de buena parte del mundo.
Una vez rotos todos los impedimentos que el propio interesado y sus deudos (muchos de ellos que se autotitulan «periodistas») tejieron a su alrededor, la imagen de Zapatero queda a la intemperie pública, enseñando y arrastrando todo el detritus amarillo del que es capaz un ser humano tan abyecto como Rodríguez Zapatero de acumular.

En efecto. Por fin, las principales sospechas ZP (otras todavía están a la espera) se describen en un auto judicial de 88 páginas que han dejado al interfecto derrumbado en su cuadrilátero y a sus cuates dispuestos a hacer aún más el ridículo. Escribamos rápidamente: Zapatero es, en síntesis, ese ser falsario, que fue capaz de engañar a millones de personas sobre un supuesto ideario en el que ni él mismo se creyó nunca. A lo largo de estos últimos años, en este mismo Palo Alto, el columnista ha dejado constancia (con mucho tiempo de antelación) de toda la podredumbre de la que ha sido capaz este hombre, ahora mismo al final del camino.

Como colocó a muchos; a otros les dio dinerete y a sus conmilitones les inyectó en vena una ideología cainita que, por lo visto en el auto del juez Calama, nunca se aplicó a sí mismo. Por esto último, le convirtieron en un «referente moral» cuando en realidad no fue nunca otra cosa que un engreído y chulo sin causa. ¿Qué promovió y consiguió el matrimonio gay-lésbico en España? ¿Y? Frente a ello, miren la relación de desastres para España: arruinó por completo su economía; abrió tumbas todavía calientes; puso en almoneda la nación española; esparció la desigualdad y el odio entre españoles; amasó, de forma presuntamente delictiva, una fortuna que sus talentos no merecen; apoyó, blanqueó y jaleó a dictaduras sangrientas, especialmente la comunista venezolana. Ese es el vademécum de tan despreciable personaje.

Dicen que acabó con ETA. Es uno de los bulos más extendidos por sus deudos que no se sostiene en pie. Otra cosa es que Otegi y sus criminales le tomaran el pelo. La derrota de los asesinos vascos fue obra de la Guardia Civil y el resto de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El otrora Bambi escondía su pelaje de lo que realmente es: una hiena sedienta de dinero y de volutas de engreimiento y autosatisfacción. Su imputación, no se quejará de los favores que le ha hecho el instructor, entre ellos, no ser detenido y dejar incólume su domicilio, ha llenado de esperanza a una inmensa mayoría de españoles por mor y en nombre de la justicia. La pituitaria del pueblo ya había detectado toda la maldad de lo que es posible en este pobre sujeto, por lo demás, tan ágrafo como pretencioso y estulto.

Sus hijas son carne de imputación, repletas de pasta, eso sí. Siento pena porque haya caído esta maldición leonesa por temas económicos. Lo suyo merecía ser carne de prisión por haber aupado a una dictadura que asesinó, torturó, encarceló y secuestró a miles y miles de ciudadanos venezolanos. La imputación de tal ex presidente (llegó a la presidencia del gobierno mediante el asesinato de 192 madrileños) es un hecho que devuelve a los cuitados españoles su fe en la justicia. Ahora queda por empurar a otros ministros y mucho me temo que pudiera ser también al propio Sánchez.
¿El mejor presidente que ha tenido España? ¿Por haberla puesto patasarriba y liquidar de facto la Constitución? ¿Por haberla llevado a la más completa ruina? Un poco de respeto a la memoria histórica…

¡Menudo vínculo emocional se habían buscado estos malhadados izquierdistas!

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