¿A qué espera la Agencia Tributaria para abrirle una inspección a Zapatero?
Ahora que se conoce —OKDIARIO lo anticipó en exclusiva— que las joyas que la Policía incautó a José Luis Rodríguez Zapatero durante el registro a su despacho propiedad del PSOE tienen un valor de 1,3 millones de euros, según la tasación oficial encargada por la Audiencia Nacional, parece evidente que el ex presidente del Gobierno se enfrenta a un problema añadido: dando por hecho que lo que él decía que era una «herencia» de su mujer no está declarado al fisco y dado que le correspondería haber pagado una cantidad en torno a los 600.000 euros en virtud del valor de 1,3 millones de las joyas, la pena a la que se enfrenta es de cárcel y estaría muy cerca de ser considerado un delito fiscal del subtipo agravado, que endurece las condenas. Estamos hablando de dos a seis años, dependiendo del tipo impositivo exacto que se le aplique, más una multa de hasta seis veces lo defraudado, que en su caso estaría cerca de 1.200.000 euros en el mejor de los casos, pudiendo llegar hasta 3.600.000. Por supuesto, habrá que determinar el origen de las joyas: si es una herencia, habría dejado de pagar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Si es un pago en especie, como demanda la lógica, la situación cambia sustancialmente.
Ahora bien, y he aquí la clave: si Zapatero, una vez conocido el valor de la tasación de las joyas y dando por hecho que no tributó por las mismas, regulariza su situación antes de que Hacienda le abra inspección –en ese caso ya no hay posibilidad–, podría librarse de una grave condena penal. Es lo que hizo el Rey emérito. Por eso, la pregunta es obvia: ¿Tardará mucho la Agencia Tributaria en abrirle una inspección fiscal al ex presidente socialista del Gobierno o le dará tiempo para que despeje, en la parte derivada del delito fiscal, su horizonte penal? Dicho de otro modo: ¿a qué espera Hacienda para actuar como actúa contra quienes no se apellidan Rodríguez Zapatero? Porque sería un escándalo que la Agencia Tributaria arrastrara los pies hasta que Zapatero la ganara por la mano.