Políticos sectarios y acosadores como Sheinbaum son los referentes de Sánchez
Que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se haya visto obligada a suspender su visita institucional a México por el chantaje y las presiones ejercidas por la presidenta de esta nación, Claudia Sheinbaum, cuyo entorno llegó incluso a escrachearla, revela la catadura totalitaria de esta populista de izquierdas jaleada por el Gobierno de España. Resulta obvio que Ayuso en México denunciando la falta de libertades era demasiado para el régimen totalitario que lidera la amiga de Pedro Sánchez, agasajada por el presidente del Gobierno durante su visita reciente a España para asistir a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia. Qué sarcasmo que la invitada por el Gobierno de España a la reunión de Barcelona haya quedado retratada por ser reactiva, precisamente, a la democracia.
Sheinbaum amenazó con boicotear todos los actos a los que acudiera la presidenta madrileña, llegando, incluso, a amenazar a sus organizadores. Así se las gasta esta populista y sedicente progresista a la que se ha abrazado sin recato el Gobierno de España, llegando incluso a arrastrar a la Corona, pues hasta el Rey dijo que existió «mucho abuso» en la conquista de América en un gesto de absurdo acercamiento a la misma presidenta mexicana que ahora arremete contra Ayuso.
El gran valor de la presidenta madrileña es haber retratado sobre el terreno al régimen totalitario de Sheinbaum, lo que para esta izquierdista de opereta, referente de Pedro Sánchez, era demasiado. Le ha salido el tic totalitario propio de esa casta de falsarios con ínfulas que representan una amenaza para la democracia, en España y en México.
Ayuso se vuelve a España tras decirle en su casa a la presidenta mexicana que es un peligro para las libertades, el mismo peligro que representa el Gobierno socialcomunista de Sánchez. Y es que el jefe del Ejecutivo haría lo mismo en España que su amiga Sheinbaum, de no ser porque en España todavía quedan políticos con el arrojo de Ayuso.