Otro juez que no descarta riesgo de fuga en Begoña

Begoña Gómez

Merece una reflexión la decisión del juez sustituto de Juan Carlos Peinado de impedir a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, viajar a la cumbre de la OTAN que se celebrará en Turquía con el argumento de que esa nación, al no formar parte de la UE, carece de una estructura que permita la cooperación policial y judicial. En el caso, se sobrentiende, de un eventual propósito de fuga de la esposa del jefe del Ejecutivo.

No es que el juez observe riesgo de fuga, sino que contempla el escenario de que esa posibilidad exista. El magistrado sí permite que viaje a Gran Bretaña a la graduación de una de sus hijas y lo hace con idéntico argumento, al subrayar «la buena relación de cooperación judicial entre España y el Reino Unido». En suma, quienes desde la izquierda y sus terminales mediáticas incidieron en que las medidas cautelares —retirada de pasaporte y presentación quincenal en los juzgados— eran un disparate se han encontrado a otro juez que, con formas bien distintas a las de Peinado, toma una medida cautelar orientada a despejar el más mínimo riesgo de que Begoña Gómez pudiera evadir la acción de la justicia.

Tiene relevancia lo decretado por el juez sustituto porque rompe el relato de la izquierda y sus terminales de que Peinado dictaba sus autos movido por una animadversión que anteponía de forma sistemática a la lógica jurídica. Pues no, porque otro juez ha reiterado la prohibición a Begoña Gómez de viajar a Turquía acompañando a su esposo a la cumbre de la OTAN. Y, al igual que Peinado, aunque sin caer en el exceso de este de justificar que la escolta policial de la mujer del presidente podía ayudarla a fugarse, ha incidido en que no se dan las razones para permitir que Begoña Gómez viaje a un país con el que no existe un marco de cooperación judicial y policial. Más claro, agua.

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