Feijóo sin complejos: “ingeniería electoral”, “concebido y no nacido” y “absentismo laboral»
Un cambio sustancial en la estrategia política del PP parece consolidarse. En el que la relación con Vox ocupa un papel determinante, con el dominio del espacio político del centroderecha en juego. El motivo tiene su base en que todas las encuestas confirman la consolidación de un voto de «derechas» o liberal conservador, cada vez más próximo a posiciones que eran consideradas propias de una derecha radical o extrema, por su posición respecto a ciertos debates.
Es un hecho incontrovertible que, en general, en las sociedades occidentales, ese giro político se está poniendo de manifiesto en las elecciones, tanto en Europa como en América. La victoria de dirigentes políticos calificados como pertenecientes a esa derecha es una constante en todos los países donde se van celebrando elecciones. En la América hispana están los casos de Milei, Kast, de la Espriella, Bukele, etc., entre los más relevantes, mientras en la UE evoluciona más lentamente, pero siguiendo un patrón similar. El caso de Meloni en Italia es el más representativo, pero no el único, hasta el punto de que la misma Marine Le Pen, una vez que ya puede aspirar a serlo como candidata oficial, aparece como seria aspirante a presidir la República, al igual que sucede en Alemania.
Es un giro sociológico muy unido a la juventud, que no parece acomplejarse ante los dictados de lo «políticamente correcto», procedentes del mundo progresista. España es un ejemplo muy destacado de ello con Sánchez, que encabeza la Internacional Socialista en claro retroceso en todo el mundo. Ello sin olvidar su propia situación entre nosotros, al frente de una coalición que se autodefine política e ideológicamente como «progresista». Habiendo tenido que marginar ya su autodefinición de «feminista» por los ejemplos de destacados miembros de esa coalición cuyos nombres son muy conocidos por la opinión pública y la publicada. Y no precisamente por su ejemplar conducta «feminista» de respeto hacia la mujer. Coalición que integran socialistas y comunistas «plurinacionales», cuya concepción de lo que es el «progreso» no parece acreditada por su labor de gobierno, más allá del suyo personal. Los actuales jóvenes, que han crecido en unas sociedades en las que la revolución tecnológica digital ha marcado un nuevo tiempo en la comunicación interpersonal y social, no parecen sometidos ni «acojonados» a esos dictados.
Que son impuestos por quienes se comportan cual si fueran virtuales «amos del mundo», con la cultura woke como insignia de su paradigma social. Ante esta situación cultural, social y política, Feijoo se está posicionando en unos debates que hasta ahora rehuía, y de los que en los últimos días tenemos diversos ejemplos. Así afirmó dirigiéndose a los jóvenes, con promesas ante un futuro gobierno suyo, que se compromete a que «trabajar sirva para vivir», que «estudiar servirá para progresar», «que formar una familia no es un lujo», al igual que «alquilar una vivienda no sea una condena», y que «comprar una vivienda no sea una fantasía».
Son compromisos muy claros afirmados en la clausura del Congreso Nacional de las Nuevas Generaciones del PP celebrado en Valladolid y que se añaden a otros que han provocado una importante reacción de la izquierda. Debates considerados «incómodos» hasta ahora, como acusar de «ingeniería electoral» a la ley de nietos, de hecho ya de tataranietos, como es sabido. O de manera destacada con su afirmación en defensa del «concebido y no nacido». Que es un claro compromiso ético y moral de ayuda a la familia natural y contrario al aborto. Considerado como un derecho fundamental de la mujer por la izquierda progresista y el mundo woke. Sin olvidar al más reciente, que es el relativo al absentismo laboral, que le ha colocado en el epicentro de la crítica y la descalificación de todo ese mundo, tanto político como mediático.
Este somero repaso a posicionamientos políticos que hasta ahora protagonizaba prácticamente en solitario la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso pone de manifiesto que el líder popular ha tomado nota clara del actual cambio social. Con su evidente proyección en las perspectivas electorales, y que todas las encuestas confirman. Que reafirman que el cambio político en España, los españoles desean hoy que venga de la mano de esas dos formaciones.