Detrás del barniz de los datos laborales

Empleo, economía, paro, desempleo

Los datos del mercado laboral no son buenos, pese al espejismo estacional. Siempre es una buena noticia que descienda el paro y aumente el empleo, pero, un mes más, no son datos que tengan una gran solidez, pues al profundizar se percibe el problema del corto plazo y el deterioro del largo plazo y de la calidad del empleo, porque se ven marcados por:

Fuerte estacionalidad derivada de la contratación para la campaña de verano.
Precariedad en los contratos, con más de la mitad de los mismos o a tiempo parcial o fijos-discontinuos.
– Con malos registros de paro intermensual e interanual de los peores de un mes de junio, y con la afiliación impulsada por los fijos-discontinuos con motivo de la mencionada estacionalidad.

Así, los datos del mercado laboral son un espejismo estacional propio del mes de junio.

En cuanto al dato de afiliación, hay que tener en cuenta que engloba a todos los trabajadores en situación de alta o asimilados, que incluye a los de baja laboral. Nunca ha habido tantas bajas como ahora, ni el absentismo ha estado tan disparado (-1,7 millones de personas faltan diariamente, en media, a su puesto de trabajo), cifras que elevan la afiliación, pero que, realmente, no es empleo real, o más bien, se duplica, al ser suplidos por otra persona. No es que se cree un nuevo empleo real por cada baja, sino que se sustituye, con lo que el alza no es tal.

Por otra parte, los datos de paro registrado no son buenos. Son datos estacionales que recogen la campaña de verano. De hecho, el descenso del paro y el aumento de afiliación, al desestacionalizar, muestran esta realidad: el paro se queda plano y los afiliados suben de manera muy limitada, lo que muestra que el dato es un espejismo estacional. El paro, tanto en tasa intermensual como interanual, es uno de los peores registros de los últimos catorce ejercicios en un mes de junio, pese a la estacionalidad mencionada, mientras el paro y el paro juvenil siguen siendo de los mayores de la UE.

En cuanto a los contratos indefinidos a tiempo completo, crecen menos que los que son a tiempo parcial y más de la mitad de los contratos indefinidos son a tiempo parcial o fijos-discontinuos, lo que da muestra de una menor calidad en el empleo, mientras que el empleo público cada vez más impulsa el aumento de afiliación, en detrimento de la economía productiva, empleo que no es fruto de un crecimiento sostenible, sino sostenido. Para terminar, se une una productividad que sigue siendo el gran problema de la economía española, así como las horas efectivamente trabajadas. Sin mejoras en ello, no hay verdadera generación de actividad económica sostenible.

La economía española necesita una flexibilización del mercado de trabajo y no poner trabas que dificulten la contratación. Es necesaria una rectificación en dicha política económica para lograr la creación de empleo estructural, de alto valor añadido, de calidad y productivo, cosa que, a día de hoy, no hay.

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