Continúa la malversación de dinero público del CIS

Continúa la malversación de dinero público del CIS

A este paso, las siglas del CIS dejarán de significar Centro de Investigaciones Sociológicas para referirse a la Cocina Industrial de Sánchez. Porque lo que realiza José Félix Tezanos con las encuestas es una cocina, un aliño y un condimento en toda regla y con todo tipo de alimentos y especias al servicio de su jefe, el presidente del Gobierno.

Llegados a este punto, a Tezanos al menos hay que agradecerle una cosa: el descaro, la exageración. La desfachatez con la que trabaja los datos tiene –a pesar suyo– dos efectos positivos: neutraliza toda credibilidad en el proceso de manipulación y le confiere un involuntario tono jocoso.

El último barómetro, recién publicado, no resulta útil para conocer la verdadera intención de voto de los españoles, pero desde luego que es muy revelador a la hora de destapar las intenciones de quienes son los actuales inquilinos de La Moncloa.

Si el PSOE en esta encuesta alcanza un inédito resultado, cercano al 40%, ello hay que interpretarlo como un instrumento de presión sobre Podemos para que se avenga a las condiciones del Gobierno de cooperación que le está proponiendo Sánchez. Por tanto, el presidente no quiere elecciones sino una investidura exitosa, ahora o en septiembre.

Jueguecitos aparte, la cocina de Tezanos tiene una derivada seria. El CIS es un organismo público, dotado con un presupuesto anual de más de 11 millones de euros. El prestigio del que gozaba esta institución hasta hace poco era inmenso. No es de recibo la dilapidación que se está realizando de este dinero, que proviene del bolsillo de todos los españoles y del capital de autoridad del organismo, para convertirlo en un mero instrumento de propaganda del PSOE. El CIS, innecesario es recodarlo, no es una empresa privada de demoscopia. En términos financieros y jurídicos, lo que está haciendo Tezanos es un auténtico desfalco, una verdadera malversación.

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