Opinión

Analizando la decisiva historia reciente: Fátima en la desaparición de la URSS

El recuerdo del 40.º año transcurrido desde el mayor accidente nuclear de la historia, sucedido el 26 de abril de 1986 en la central de Chernobyl, ha actualizado lo sucedido para que la mayor superpotencia comunista del momento, la URSS, desapareciera sin violencia ninguna. Son varias las circunstancias extraordinarias que sucedieron para que aquel acontecimiento inimaginable entonces se produjera, y es oportuno recordarlo ahora en un mundo convulsionado por la guerra.

Debemos remitirnos a 1981, año en el que la tensión entre EEUU con Ronald Reagan en la Casa Blanca y la URSS con Leónidas Brézhnev en el Kremlin había alcanzado un nivel que hacía temer seriamente por un conflicto bélico de incalculables consecuencias.

En esas circunstancias, el 13 de mayo (Fiesta de Fátima), tuvo lugar un grave atentado contra Juan Pablo II en el Vaticano, que hizo temer seriamente por su vida. Un año después y tras su recuperación, el Papa fue allí a «darle gracias a la Virgen por haberle salvado la vida» y afirmó que aquel gravísimo atentado tenía que producirse en aquella fecha para que la Iglesia y él «miraran al mensaje de Fátima», porque «en los designios de la Providencia no hay meras coincidencias».

En coherencia con esa afirmación, eligió una fecha singular para la Iglesia (como había pedido la Virgen a los pastorinhos), que fue el 25 de marzo de 1984, para consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María. No lo hizo «a Rusia», pero la realizó ante la imagen de Fátima traída desde la Capelinha de la Cova da Iría por vez primera, y a petición suya. Y en la fórmula utilizada se refirió a los pueblos y naciones que la necesitaban especialmente. Y la efectuó junto a un gran número de obispos del mundo entero que le acompañaron en dicha ceremonia en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Además de todos los que la efectuaron en sus respectivas diócesis por no poder asistir a la de Roma, tal y como les pidió el Papa siguiendo el mensaje. «Por sus frutos lo conoceréis», y estos se hicieron presentes con rapidez. Apenas unos días después, y coincidiendo con la fiesta de Fátima el 13 de mayo, un tremendo accidente se desencadenó en el depósito de misiles de la flota naval soviética del mar Báltico, muy cercano a Severomorsk, la localidad de la base naval, situada a 1500 km al noroeste de Moscú.

Las pérdidas humanas, unidas a las del armamento balístico, dejaron fuera de servicio durante un tiempo a tan estratégica unidad militar. Fue un suceso que impactó a la URSS, que vino acompañado de lo sucedido dos años después, el 26 de abril de 1986, y que recordamos ahora en su 40.º aniversario. Esos dos sucesos que afectaron seriamente a la tecnología nuclear civil y militar motivaron que al año siguiente Reagan y Gorbachov —elegido secretario general del PCUS por el Politburó soviético en 1985— firmaran un tratado histórico. Fue en Washington, y en el mismo acordaron que se eliminaran todas las armas nucleares de alcance medio y corto que poseían ambas superpotencias. Dando final a la «Guerra Fría» vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. En los designios de la Providencia no hay «meras» coincidencias, y la fecha de ese Tratado lo resume claramente: sucedió el 8 de diciembre de 1987, día de la fiesta de la Inmaculada Concepción.

La consagración de Rusia había sido al «Inmaculado Corazón de María», que es el corazón de la Inmaculada Concepción. Los acontecimientos se fueron desencadenando rápidamente, y dos años después, el 9 de noviembre de 1989, se desplomaba el Muro de Berlín, símbolo de la división entre la Europa comunista y la Europa occidental. Y también sin violencia ninguna. Para a continuación, en 1991, desplomarse como un castillo de naipes la misma URSS de igual manera. Es asimismo un signo muy representativo al respecto la fecha: sucedió también en un 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada. Por último, la bandera roja comunista que presidía el Palacio del Kremlin desde 1922, símbolo de una ideología que perseguía la desaparición del cristianismo, era arriada. La fecha: el 25 de diciembre, la Natividad de Jesucristo. Sin rearme militar alguno.