Es la hora de la rebelión socialista contra Sánchez

Es la hora de la rebelión socialista contra Sánchez

Es francamente preocupante la postura del Gobierno de Pedro Sánchez de nombrar un mediador y aceptar como “discutibles” los 21 puntos de Torra para negociar, de igual a igual, con el Gobierno de la Generalitat y así poder alargar su estancia en el Palacio de la Moncloa. La estrategia de Sánchez de evidenciar que está abierto al dialogo es absurda porque todas las opciones que ofrecen los separatistas pasan por admitir realidades inexistes en nuestro país, como por ejemplo, la opresión del pueblo de Cataluña, el no respeto a los Derechos Fundamentales, la ausencia de democracia y que sigamos anclados en el franquismo.

Además, por más que Carmen Calvo trate de llamar “relator” a la figura que están buscando para que intermedie con Cataluña, es de sobra conocido que los independentistas son expertos en manipular a través del lenguaje y, por lo tanto, utilizarán dicha figura para reforzar su propaganda a nivel internacional, justo el campo en el que están más flojos los partidarios de una república catalana. Con esta estrategia a poco más de tres meses por delante para la celebración de unas elecciones municipales, autonómicas y europeas, Sánchez reforzará las ya amplias desigualdades existentes entre comunidades autónomas en el mejor de los casos. Y, en el peor, desmantelará el Estado tal y como lo conocemos hoy en día.

Sin embargo, aún tengo esperanza de que los propios barones del PSOE frenen la locura a la que nos está llevando su secretario general. Si no lo hacen, es obvio que a García-Page, Fernandez Vara, Lambán y al resto de dirigentes socialistas autonómicos les pasará lo mismo que a Susana Díaz en Andalucía cuando se celebren elecciones en sus respectivas regiones: su electorado se quedará en casa o votará a otras opciones políticas que sí defienden los intereses de su comunidad. Además de por su futuro electoral, a muchos de ellos también les preocupará el futuro de su país, España. Tras pasar varios años e incluso décadas trabajando para dignificar la política y crear un marco de convivencia próspera y pacífica, no creo que se queden de brazos cruzados viendo como su jefe destruye lo que tanto les ha costado construir.

Por eso, espero que por el bien de nuestro país esta sea la gota que haya colmado el vaso de los barones y las bases del PSOE para que se rebelen contra el egocentrismo y megalomanía de Sánchez y que le digan claramente que, si va a negociar de igual a igual con los separatistas, que sepa que a ellos no les representa. Además, cualquier socialista debería tener interiorizado que no se es más de izquierdas por abrazar el nacionalismo; más bien todo lo contrario, porque no hay nada que produzca más desigualdad que favorecer a unas comunidades frente a otras y permitir que haya ciudadanos de primera y de segunda. En sus manos está el futuro del PSOE… y del país.

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