Suena raro, pero la ciencia lo avala: drones y algoritmos permiten reducir al 50% del uso de nitrógeno en los cultivos
El sector agropecuario argentino busca alternativas para optimizar los costes sin comprometer la producción final. Un ensayo técnico liderado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Argentina, en la provincia de Santa Fe, confirma que la agricultura de precisión permite un ahorro drástico de insumos.
El estudio utilizó tecnología aérea con drones para monitorizar el estado real del suelo y las plantas antes de intervenir en el terreno. La investigación, apoyada por datos del Gobierno de Argentina, demuestra que la aplicación uniforme de nutrientes resulta ineficiente en lotes con variabilidad interna.
Al tratar cada sector de forma individualizada, los técnicos han logrado una gestión sostenible. Este avance de la ciencia aplicada argentina permite que el productor agropecuario mantenga su competitividad en un mercado de precios volátiles para los fertilizantes.
Drones y algoritmos para reducir al 50 % el uso de nitrógeno
La clave de este sistema es la sustitución de la dosis fija tradicional por una variable basada en imágenes multiespectrales captadas por drones. Según los resultados del ensayo del INTA Reconquista, en Santa Fe, el uso de esta tecnología permite reducir a más de la mitad la cantidad de nitrógeno aplicada en el cultivo de girasol.
«Logramos reducir de manera significativa la cantidad de nitrógeno aplicado sin perder rendimiento», afirma Gonzalo Scarpín, investigador del INTA Reconquista.
El proceso comienza con un vuelo de reconocimiento. Los drones están equipados con sensores de alta precisión, que captan información sobre la planta mediante índices vegetativos como el NDVI, GNDVI y NDRE. Esta radiografía aérea detecta qué zonas del terreno tienen carencias y cuáles están en niveles óptimos.
Luego, el equipo técnico procesa estos datos para evitar el desperdicio de producto en áreas que no lo requieren.
La eficiencia operativa de los científicos argentinos
Los datos obtenidos desde el aire se procesan mediante un algoritmo que traduce la variabilidad del vigor en una orden de trabajo específica. Este software genera un mapa de recomendación que indica la dosis exacta para cada metro cuadrado.
«El algoritmo traduce los colores del mapa en una recomendación concreta. Así podemos aplicar más nitrógeno donde el cultivo lo necesita y menos donde no hace falta», detalla Scarpín.
El estudio de Argentina comparó estos tratamientos variables con parcelas de dosis fija y parcelas sin fertilización. La conclusión demostró que la eficiencia en el uso del nitrógeno mejora sustancialmente.
Vitti Scarel, integrante del equipo, señala que «en muchos casos la dosis total fue menos de la mitad de la que se aplica con un manejo uniforme». Esto implica producir la misma cantidad de grano con una inversión mucho menor en el cultivo.
Nuevas tecnologías aplicadas en la agricultura
La integración de algoritmos en las decisiones de campo elimina el error humano y el gasto innecesario. Esta metodología transforma la información visual en una decisión financiera inteligente para la explotación. El uso de drones como herramienta de diagnóstico impacta directamente en el margen bruto de la actividad.
Además, gracias al trabajo del INTA Reconquista se puede conocer la necesidad real del cultivo, ya que se optimiza uno de los insumos más caros y con mayor impacto ambiental de la agricultura moderna. Los datos brutos se convierten, gracias al procesamiento digital, en una ventaja competitiva para el agricultor.
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