Unai Simón, el hombre tranquilo que «no se ve entre los mejores del mundo»
Unai Simón se reivindica como líder silencioso de la selección española
El portero admite no considerarse el mejor del mundo, pero sí parte de la mejor portería del Mundial
Unai Simón: «Antes pensaba que los periodistas estaban locos; ahora sé que entendéis el fútbol de otra manera»

Unai Simón es el hombre tranquilo de la selección española. El portero del Athletic es ese perfil que no levanta la voz, que no busca protagonismo, pero que dentro del vestuario se ha convertido en una figura clave por algo que no siempre se mide en paradas: la serenidad. Esa calma constante que transmite tanto dentro como fuera del campo y que sus compañeros valoran como oro puro en una portería de máximo nivel.
Tanto David Raya como Joan García lo han destacado en la concentración de la selección. El portero del Arsenal lo resume con claridad: «De Unai cogería la serenidad que tiene dentro y fuera del campo. Es una persona que está para ayudar en cualquier momento y aparece en los momentos clave·». Joan García, por su parte, insiste en la misma idea: «La seguridad que transmite al compañero es muy importante. La tranquilidad de un portero es clave para todos».
Y es que esa es la gran virtud de Unai Simón. No necesita gestos exagerados ni grandes discursos. Su presencia basta para ordenar todo lo que ocurre a su alrededor. Sin embargo, el propio Unai huye de cualquier etiqueta de grandeza individual.
Preguntado en una entrevista a OKDIARIO por si España tiene la mejor portería del Mundial, no duda en su respuesta: «Sí, lo creo. No me considero el mejor portero del Mundial, pero sí creo que entre los tres formamos la mejor portería del torneo con diferencia». Y cuando le preguntan por el mejor portero del mundo, es todavía más claro: «Hay muchísimo nivel. Neuer, Alisson, Dibu Martínez… no me corresponde a mí hacer ese ránking. Los ránkings os los dejo a vosotros”.
Una camino complicado que merece la pena
Unai es así. Sin ruido. Sin exceso. Sin necesidad de validarse públicamente. Esa forma de ser, sin embargo, no siempre ha sido un camino sencillo. El portero ha tenido que superar momentos complicados en su carrera con la Selección. Desde aquel Europeo sub-21 en el que Luis de la Fuente lo sentó tras el primer partido, hasta el error ante Croacia en la Eurocopa de 2021 que generó muchas dudas sobre su figura. Situaciones que habrían pesado en cualquier otro portero, pero que en su caso sirvieron como punto de inflexión.
Lejos de venirse abajo, Unai creció. Se hizo más fuerte mentalmente. Aprendió a convivir con la presión y terminó consolidándose como el portero de España en grandes torneos. Hoy es un jugador respetado por todos, dentro y fuera del vestuario, y una pieza fundamental en el equilibrio del grupo.
Él mismo reconoce que su imagen puede engañar: «Me pasa mucho. Incluso caminando por la calle parece que voy enfadado. Pero es mi forma de ser. Necesito estar concentrado. Luego, cuando me conocen, descubren que soy bastante diferente».
Porque detrás de esa seriedad hay una persona tímida, observadora y muy consciente de su papel. Y quizás ahí esté su mayor virtud: no necesita ser el mejor del mundo para ser imprescindible en España.