El esperanzador hallazgo que pilla a los botánicos con el pie cambiado: los árboles gigantes resisten la sequía igual que los más bajos
La idea de que los árboles más altos del planeta serían también los más vulnerables a las sequías provocadas por el cambio climático acaba de recibir un importante revés.
Un estudio internacional realizado en los bosques tropicales de Borneo demuestra que estos gigantes vegetales son capaces de soportar periodos de escasez de agua con una eficacia muy similar a la de ejemplares mucho más pequeños.
Los árboles gigantes resisten la sequía mejor de lo que se pensaba
Durante años, la comunidad científica asumió que transportar agua desde las raíces hasta copas situadas a más 70 metros de altura suponía un enorme inconveniente cuando las lluvias escaseaban.
La lógica parecía clara: cuanto mayor es la distancia que debe recorrer la savia, mayor es el esfuerzo del árbol y, por tanto, más riesgo existe de que falle su sistema hidráulico.
No obstante, las observaciones realizadas durante el intenso episodio de El Niño registrado entre 2023 y 2024 apuntan en otra dirección. Los datos revelan que la altura, por sí sola, no convierte a estos colosos en organismos más frágiles frente a la sequía.
El secreto está en el sistema de transporte de agua de estos árboles
Según una investigación publicada en Science, para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron 38 árboles pertenecientes a la familia de las dipterocarpáceas, un grupo que domina buena parte de los bosques del sudeste asiático y que incluye algunas de las especies más altas del mundo.
Los científicos analizaron su crecimiento y su estado hídrico antes, durante y después de la sequía. El resultado fue inesperado: los ejemplares de mayor tamaño mantuvieron un comportamiento prácticamente idéntico al de los árboles más bajos, sin mostrar una pérdida significativa de crecimiento ni una mayor vulnerabilidad.
La explicación está en su extraordinaria capacidad de adaptación. A medida que estos árboles crecen, desarrollan vasos conductores más anchos en la parte inferior del tronco.
Esta modificación reduce la resistencia al paso del agua y permite que la savia ascienda hasta las copas sin comprometer el funcionamiento del sistema vascular, incluso cuando las condiciones ambientales son especialmente exigentes.
Hojas preparadas para soportar condiciones extremas
La resistencia de estos gigantes no depende únicamente de su estructura interna. Sus hojas también desempeñan un papel esencial en la supervivencia durante los periodos secos.
Según informa la Agencia SINC, especies como el Kapur o el Seraya Blanco ajustan la concentración de azúcares y sales en sus células para conservar mejor el agua.
Este mecanismo, conocido como ajuste osmótico, retrasa los efectos de la deshidratación y permite que las hojas continúen realizando la fotosíntesis durante más tiempo, incluso bajo el intenso calor que caracteriza a la selva tropical.
Gracias a esta combinación de adaptaciones hidráulicas y fisiológicas, estos árboles consiguen mantener su actividad cuando otros organismos vegetales podrían verse seriamente afectados por la falta de agua.
Por qué este descubrimiento sobre los árboles es importante
Los árboles gigantes desempeñan un papel decisivo en la regulación del clima porque almacenan enormes cantidades de carbono durante décadas o incluso siglos.
Aunque representan aproximadamente el 1% de los árboles presentes en los bosques tropicales, concentran más de la mitad del carbono acumulado en la vegetación de estos ecosistemas. Su supervivencia resulta, por tanto, esencial para limitar la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que permanece en la atmósfera.
Si estos ejemplares murieran de forma masiva a causa de las sequías, buena parte de ese carbono volvería rápidamente al aire, intensificando el calentamiento global.
Por el contrario, comprobar que los árboles gigantes resisten la sequía mucho mejor de lo previsto aporta una perspectiva más favorable sobre el futuro de estos bosques.