Brindis de emoción en la zoología española: confirman que la tortuga ibérica gana terreno a la invasora en Valencia
Las especies invasoras llegan a un ecosistema y alteran su equilibrio al desplazar a la fauna local y competir por alimento y espacio. Su capacidad de adaptación y reproducción dificulta el control en ríos y humedales, como ocurre en este caso.
La tortuga de Florida llegó a España como mascota y muchos propietarios la liberaron en la naturaleza. Durante años ha supuesto un problema para la tortuga ibérica, pero ahora los expertos confirman en Valencia una evolución favorable para la especie autóctona.
Confirman que la tortuga ibérica se impone a la invasora en Valencia
Acció Ecologista-Agró ha confirmado en el río Magro, en la provincia de Valencia, que la tortuga ibérica gana terreno frente a la invasora tras censar diez ejemplares autóctonos y no detectar ninguno exótico en la última campaña.
El equipo de voluntarios trabajó durante varias semanas en el tramo del Marquesat, entre Catadau, Llombai y Alfarb. Ocho participantes instalaron trampas flotantes y revisaron el dispositivo durante siete jornadas de muestreo. Todas las capturas correspondieron a ejemplares de Mauremys leprosa, con siete machos y tres hembras, sin coincidencias con campañas anteriores.
Acció Ecologista-Agró impulsa este seguimiento dentro del Proyecto Emys, activo en distintos humedales y ríos de la Comunidad Valenciana desde hace años. La organización coordina estos trabajos con colectivos locales y ayuntamientos, que aportan apoyo logístico y facilitan el acceso a las zonas de estudio.
Los datos contrastan con los registros recientes del mismo río. En campañas anteriores, los técnicos localizaron 20 y 17 galápagos de Florida en ese mismo tramo. La ausencia actual de ejemplares invasores marca un cambio claro en la dinámica de la población.
El estado del cauce añade valor a los resultados. La dana de octubre de 2024 alteró el recorrido del Magro y modificó varios puntos del hábitat. Aun así, la población autóctona mantiene una presencia estable, lo que indica capacidad de adaptación en un entorno transformado.
Cómo distinguir la tortuga ibérica de la tortuga de Florida
La tortuga ibérica presenta un aspecto más discreto que la invasora. Su caparazón muestra tonos oscuros, entre marrón y verdoso, y suele tener un aspecto más apagado. En la cabeza, destaca una pequeña mancha clara detrás del ojo y líneas finas en el cuello.
El galápago de Florida, en cambio, resulta fácil de identificar por la mancha roja o amarilla a ambos lados de la cabeza. Su caparazón tiene un color más vivo, con dibujos marcados, sobre todo en ejemplares jóvenes. Además, el borde posterior aparece ligeramente dentado.
Por otra parte, la especie invasora crece más rápido y alcanza mayor tamaño. También muestra un comportamiento más agresivo. Desplaza a las autóctonas de los lugares donde toman el sol, esenciales para regular su temperatura.
Esa ventaja le permite dominar zonas enteras si no existe control. Su dieta más amplia también altera el equilibrio del ecosistema, ya que consume desde plantas acuáticas hasta pequeños animales.
Así es el impacto de la tortuga invasora en España
La expansión del galápago de Florida ha generado problemas en numerosos ríos y humedales españoles. Su presencia reduce el espacio disponible para especies autóctonas como Mauremys leprosa o Emys orbicularis.
El impacto no se limita a la competencia directa. Esta tortuga consume grandes cantidades de fauna acuática, incluidos peces, anfibios y pequeños invertebrados. Esa presión modifica la cadena trófica y afecta a otras especies.
También introduce riesgos sanitarios. Puede transmitir bacterias como la salmonela y actuar como vector de parásitos que afectan a la fauna local. Las administraciones han prohibido su comercio y desarrollan campañas de retirada, pero la erradicación completa resulta compleja. Muchos ejemplares siguen apareciendo en espacios naturales tras liberaciones ilegales.