Un proyecto pionero en Aragón convierte tierras de cultivo abandonadas en el Pirineo en viveros de plantas medicinales
La ganadería y la agricultura en el Pirineo aragonés no pasa por su mejor momento, pero un nuevo proyecto busca que sus tierras no se desaprovechen y poder usarlas en viveros de plantas medicinales.
Y es que el proyecto LIFE Pyrenees4Clima trabaja en Espierre, en el municipio oscense de Biescas, con el cultivo de lavanda fina como complemento a la agricultura tradicional.
El objetivo de la iniciativa es diversificar la agricultura de montaña en el Pirineo central y comprobar si las plantas aromáticas y medicinales pueden abrir nuevas oportunidades en los suelos agrícolas que llevan años sin uso.
Cómo Aragón convierte las tierras abandonadas del Pirineo en cultivos de plantas medicinales
El trabajo está desarrollado por el proyecto LIFE Pyrenees4Clima, que tiene como objetivo crear una comunidad de montaña transfronteriza más resiliente al cambio climático en los Pirineos entre 2024 y 2031.
En Aragón, el CITA forma parte de esta línea de trabajo y confía en que la lavanda fina como una opción para complementar la agricultura tradicional.
Por el momento están haciendo pruebas en Espierre, una localidad perteneciente a Biescas, donde se han recuperado terrenos agrícolas abandonados desde hace más de 60 años.
En ningún momento se pretende sustituir a la agricultura tradicional de alta montaña, sino crear una vía paralela para aprovechar los terrenos que ya han quedado abandonados.
De hecho la idea es probar si estos cultivos pueden funcionar en parcelas que hoy tienen difícil salida, con condiciones de altitud, frío y variabilidad climática que no permiten cualquier cultivo.
¿Pero por qué plantas medicinales y aromáticas? Lo fundamental es que encajan con parcelas pequeñas, terrenos en desuso e iniciativas de escala familiar o local.
Por qué las plantas medicinales son una oportunidad para la agricultura del Pirineo
Las plantas medicinales y aromáticas, especialmente la lavanda fina, son una oportunidad por las condiciones en las que se pueden cultivar y el beneficio que traen.
El objetivo de su plantación es obtener aceites esenciales destinados a la industria farmacéutica y de perfumería. Es decir, convertir un cultivo de montaña en materia prima para sectores donde la calidad y la trazabilidad pueden pesar más que el volumen.
Eso es fundamental ya que, en zonas de montaña, competir únicamente por cantidad suele ser complicado. La orografía, el tamaño de las parcelas y las condiciones climáticas hacen obligatorio buscar cultivos que tengan sentido en pequeñas superficies y que no dependan sólo de grandes rendimientos.
Además, las plantas aromáticas ofrecen más de una vía de aprovechamiento porque pueden orientarse a planta seca, destilación para aceites esenciales o productos aromáticos y cosméticos.
Las iniciativas de Aragón para cultivar en las montañas del Pirineo
El ensayo de Espierre va a tener continuidad en otras regiones del Pirineo. Por ejemplo, LIFE Pyrenees4Clima prevé poner en marcha 33 proyectos en distintos territorios: Andorra, Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco, Occitania y Nueva Aquitania.
Pero el peso de Aragón es especialmente significativo, ya que desarrollará 14 iniciativas, prácticamente la mitad. El presupuesto rondará los 20 millones de euros.
En todo caso, el trabajo en Espierre es el resumen perfecto de lo que se pretende con la iniciativa. Coger suelos marginales, introducir plantas aromáticas, medir su adaptación y comprobar que generan actividad económica real.