Tras 7 años de rastreo con GPS, los investigadores logran identificar con precisión los ‘puntos negros’ donde mueren los milanos reales de Castilla y León
El seguimiento mediante tecnología GPS ha permitido dar un paso importante en la protección del milano real en Castilla y León. Un equipo de investigadores españoles ha analizado durante 7 años los desplazamientos de diferentes ejemplares de esta ave para determinar qué líneas eléctricas concentran un mayor riesgo de mortalidad.
El resultado es un mapa de las zonas más peligrosas que puede ayudar a las administraciones a actuar antes de que se produzcan nuevos accidentes.
Castilla y León, un territorio importante para el milano real
La comunidad autónoma tiene un peso especialmente relevante en la conservación de esta rapaz, incluida en España en la categoría de «En peligro de extinción».
Además, Castilla y León es una de las principales áreas de invernada de la especie en Europa. En 2024 se contabilizaron casi 30.000 ejemplares durante el seguimiento realizado en la comunidad.
Ese elevado número de aves convierte a la región en un territorio prioritario. El problema es que una parte de los milanos reales que llegan durante los meses fríos se mueve por amplias superficies agrícolas y abiertas, donde las líneas eléctricas forman parte habitual del paisaje.
Precisamente ahí es donde el seguimiento GPS puede aportar información que no ofrecen los métodos tradicionales.
El estudio, publicado en la revista Quercus, analizó los movimientos de 22 milanos reales equipados con emisores satelitales entre 2019 y 2025. El seguimiento permitió observar con detalle por dónde se desplazan las aves y cómo interactúan con las infraestructuras eléctricas.
La información obtenida por los investigadores, Marta Monío, Pablo Cisneros, David Cubero y Ramón Perea, sirve para detectar patrones de riesgo y localizar los tramos en los que las medidas de protección pueden resultar más necesarias.
¿Por qué los tendidos eléctricos son peligrosos para el milano real?
Las líneas eléctricas pueden provocar la muerte de estas aves principalmente por dos vías: electrocución y colisión. La primera se produce cuando un ejemplar entra en contacto con elementos conductores al posarse en un apoyo.
La segunda ocurre cuando el ave impacta contra los cables durante el vuelo, especialmente en zonas donde las infraestructuras resultan difíciles de detectar.
En el caso del milano real, el riesgo está relacionado también con su comportamiento. Es una especie que recorre grandes extensiones en busca de alimento y puede utilizar repetidamente determinadas áreas.
Por eso, una línea situada cerca de una zona de alimentación o de descanso puede convertirse en un peligro recurrente para diferentes ejemplares.
El GPS permite actuar antes de que aparezcan nuevos cadáveres de estos animales
La principal ventaja de este nuevo enfoque es que cambia la estrategia de conservación. En lugar de esperar al hallazgo de aves muertas para determinar qué infraestructura supone un problema, los datos de seguimiento permiten anticiparse y localizar puntos negros potenciales.
Esta información puede utilizarse para priorizar las actuaciones sobre los tendidos más conflictivos. Estas son algunas de las medidas que se podrían poner en práctica:
- Aislar los apoyos eléctricos que presentan mayor riesgo de electrocución.
- Instalar dispositivos salvapájaros para hacer más visibles los cables y reducir las colisiones.
- Concentrar las actuaciones en los tramos donde el seguimiento de las aves demuestra una mayor exposición al peligro.
La conservación del milano real afronta ahora un reto distinto: convertir toda esta información científica en actuaciones concretas y coordinadas sobre el terreno.