En 1920 Argentina introdujo ejemplares de codornices de California: un siglo después aparecen en Santa Cruz y avanzan sin cesar hasta la Patagonia
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Durante la década de 1920 empezaron a llegar a Argentina ejemplares de la codorniz de California, un ave de pequeño tamaño procedente de América del Norte cuyo nombre científico es «Callipepla californica». A diferencia de otras especies exóticas que fueron introducidas una sola vez, esta ave fue liberada en varias ocasiones entre las décadas de 1920 y 1970. Los primeros ejemplares llegaron desde Chile, donde la especie ya estaba asentada. Los programas de introducción en Mendoza y San Luis no dieron resultado. En cambio, en Neuquén y Río Negro las codornices lograron reproducirse y establecer poblaciones en libertad, que con el tiempo comenzaron a expandirse y a desplazarse hacia el sur.
La codorniz de California mide alrededor de 20 centímetros y pasa la mayor parte del tiempo en el suelo. Su dieta se basa principalmente en semillas, se desplaza corriendo entre la vegetación y, cuando detecta algún peligro, emprende un vuelo breve, veloz y bastante ruidoso. Los machos presentan rasgos muy característicos, como la garganta negra, el pecho azulado y una franja blanca que rodea el cuello. Las hembras, en cambio, tienen un plumaje más discreto, lo que les ayuda a camuflarse durante la época de reproducción.
Expansión de la codorniz de California en Argentina
Esta ave, aunque tiene alas y puede volar, prefiere desplazarse corriendo entre los arbustos y sólo emprende el vuelo cuando se siente amenazada. También es una especie sociable que suele formar grupos para buscar alimento y recorrer su territorio. Sus polluelos nacen cubiertos de plumón y pueden caminar poco después de salir del huevo, lo que les permite seguir a sus progenitores desde muy pequeños. Además, se comunica mediante diferentes llamadas para mantener el contacto con otros ejemplares y advertir de posibles peligros.
Gracias a su capacidad de adaptación, esta ave consiguió establecerse y extenderse por distintas zonas de la Patagonia. Con el paso del tiempo, su presencia avanzó desde Neuquén y Río Negro hasta alcanzar el noroeste de Chubut. Además, durante la década de 1990 se produjo una liberación independiente en el sector oriental de esta última provincia, lo que contribuyó a su presencia en nuevos territorios.
En la actualidad, su presencia está documentada en espacios protegidos como los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín, Los Alerces, Lago Puelo y Laguna Blanca. La abundancia de estas aves puede variar considerablemente de un año a otro: mientras que en algunas temporadas se observan numerosos ejemplares, los inviernos con fuertes nevadas pueden provocar importantes descensos en sus poblaciones.
Durante años, se consideró que el límite austral de la especie en Argentina se encontraba en Chubut, cerca de Gobernador Costa. Sin embargo, el 4 de febrero de 2022, se avistaron dos ejemplares en el área de El Portezuelo, situada en el noroeste de Santa Cruz. Los investigadores también encontraron numerosas huellas en la zona, lo que apuntaba a la posible presencia de más aves. El hallazgo supuso el primer registro de la codorniz de California en Santa Cruz y la observación más austral documentada de esta especie en Argentina.
«El 4 de febrero observamos dos individuos en la zona de El Portezuelo, extremo noroeste de la provincia de Santa Cruz, departamento Lago Buenos Aires. El área está dominada por un ambiente ecotonal con bosques de ñire, estepa graminosa y arbustales bajos. Los signos encontrados sugerirían abundancias mayores a las detectadas. Éste representa el primer registro para la provincia de Santa Cruz y el más austral conocido en Argentina. De la misma manera, el faisán común, otra especie invasora con requerimientos ambientales similares en Patagonia, tiene una distribución muy similar en Chile, por lo que su presencia en este mismo sector de Santa Cruz es esperable», detallan los investigadores en el estudio «La codorniz de California (Callipepla californica) sigue expandiendo su distribución en Argentina: primer registro para Santa Cruz», según recoge Nuestras Aves.
Las primeras liberaciones
La presencia de la codorniz de California en América del Sur se remonta al siglo XIX, cuando se introdujo en Chile. Una investigación publicada en 2023 en la revista científica Revista Chilena de Historia Natural analizó las distintas liberaciones de esta ave y reconstruyó su expansión por el territorio.
Según el estudio, en 1920 se liberaron 25 parejas procedentes de Valparaíso en Las Heras, cerca de la ciudad argentina de Mendoza. Dos años más tarde, se introdujeron alrededor de 4.000 ejemplares adicionales. Pese a que las aves consiguieron adaptarse inicialmente, las poblaciones de esta zona no lograron consolidarse. El último ejemplar silvestre conocido en Mendoza se recolectó en 1956. En Neuquén, en cambio, el resultado fue muy distinto.
En 1943 se liberaron 10 parejas junto al río Traful. Las aves se reprodujeron y empezaron a extenderse por los valles de los ríos Limay y Caleufú, así como por la cuenca del lago Nahuel Huapi. Con el tiempo, nuevas liberaciones contribuyeron a su expansión hacia Río Negro y Chubut.
Esta evolución demuestra que el éxito de una especie introducida no depende exclusivamente del número de ejemplares liberados. Las condiciones ambientales, la disponibilidad de alimento y la capacidad de reproducción también tienen un papel clave en su establecimiento y expansión.
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