En 1840 llevaron el primer camello canario a Australia para explorar el desierto: 186 años después han invadido el continente y sus heces contaminan pozos sagrados
En 1840, un camello procedente de Tenerife llegó a Australia y participó en una de las primeras expediciones hacia el interior. Aquel animal, llamado Harry, fue el único superviviente de un pequeño grupo embarcado rumbo al continente.
Después, Australia recibió miles de camellos para facilitar el transporte en las zonas áridas. Cuando dejaron de ser necesarios, muchos quedaron libres y comenzaron otra etapa de su historia.
El primer camello de Australia llegó desde Canarias en 1840
La historia comenzó cuando los hermanos Phillips adquirieron nueve camellos en Tenerife. Solo cuatro o cinco viajaron a bordo del SS Apolline y, tras la travesía, únicamente Harry sobrevivió. El 12 de octubre de 1840 llegó a suelo australiano, convirtiéndose en el primer camello del que existe constancia en el país.
Seis años después, Harry acompañó al explorador John Ainsworth Horrocks en una expedición por la zona del lago Torrens y el golfo Spencer. Podía transportar hasta 160 kilos y recorrer largas distancias con poca agua, cualidades útiles para avanzar por el interior australiano.
Durante aquella expedición, un movimiento brusco del animal provocó que se disparara accidentalmente el rifle de uno de los integrantes del grupo. Horrocks sufrió heridas graves y murió semanas después. Antes de fallecer pidió que sacrificaran a Harry, y finalmente fue sacrificado.
Según Camel Park, la llegada de Harry marcó el comienzo de la presencia de los camellos en Australia. El caso del dromedario de Tenerife fue el primero, pero no el último: durante la segunda mitad del siglo XIX aumentó la llegada de estos animales para el transporte y la exploración.
¿Por qué Australia terminó con una gran población de camellos salvajes?
Entre 1840 y 1907 llegaron al país miles camellos procedentes de India y Afganistán principalmente. Los vehículos motorizados acabaron sustituyendo su función y muchos ejemplares quedaron en libertad. Sin depredadores naturales que limitaran su expansión, las poblaciones crecieron hasta ocupar amplias zonas del interior australiano.
Los animales asilvestrados compiten con el ganado por el alimento, dañan vallas, ensucian los puntos de agua y afectan a lugares culturales indígenas. Otros ejemplares tienen ahora usos comerciales.
¿Qué hacen ahora con los camellos de Australia?
Estos animales tienen ahora usos que poco tienen que ver con las expediciones del siglo XIX. En una granja de Australia Meridional se produce leche de camella, mientras que en otras zonas se organizan carreras como la Marree Camel Cup, que cada año atrae a espectadores al remoto municipio de Marree.
También han encontrado un curioso vínculo con la industria cervecera. Una fábrica de Robe utiliza el estiércol de los camellos para ahumar la malta de una cerveza, y los animales reciben restos de grano del proceso.
Diario Uno señala que los camellos generan un reto ambiental por su consumo de vegetación y agua y la presión sobre recursos de la fauna autóctona y comunidades aborígenes. Sus excrementos también pueden contaminar los puntos de agua, un problema relevante en un territorio donde estos recursos son escasos.
Más de 180 años después, aquellos animales introducidos para facilitar la exploración y el transporte forman parte de una población asilvestrada que Australia gestiona mientras busca nuevas formas de aprovechar algunos ejemplares.