La selección española preparó el partido contra Uruguay, correspondiente a la tercera jornada de la fase de grupos del Mundial, en unas instalaciones que, visto lo visto, no están a la altura de una Copa del Mundo, al menos para el trabajo de los muchísimos medios de comunicación presentes. España se ejercitó en el Sports Center de Guadalajara, campo de entrenamiento de las categorías inferiores del Chivas de Guadalajara y de su equipo femenino, con absoluta normalidad, pero sus enviados especiales sufrieron la precariedad del recinto.
Las instalaciones dejaron mucho que desear a la hora de trabajar con normalidad. Si bien es cierto que el césped donde entrenó la selección sí estaba en perfecto estado, al igual que el gimnasio y los vestuarios, todo lo que no tuviese que ver con los jugadores estaba a años luz tanto en Atlanta como, sobre todo, en Chattanooga, donde la Baylor School ha sido un auténtico lujo para la expedición española.
Pese a ello, en el seno de la Selección española no quieren que nada desvíe el foco de lo verdaderamente importante. España se juega este viernes cerrar la fase de grupos por todo lo alto. El combinado de Luis de la Fuente depende de sí mismo para acabar como primero del Grupo H. Un empate frente a Uruguay, siempre que Cabo Verde no gane por tres o más goles a Arabia, le basta para conservar el liderato y acceder a los dieciseisavos de final por la vía más favorable, evitando un cruce de mayor exigencia en la siguiente ronda.
España ya está concentrada en su siguiente objetivo, aunque las instalaciones disten mucho de lo que nuestros jugadores están acostumbrados. Algunos, incluso, sintieron cómo retrocedieron en el tiempo a su época de cadete con esos vestuarios.
