Demasiados satélites en el cielo: los astrónomos advierten que veremos menos estrellas en el futuro
La ESO advierte: 1,7 millones de satélites amenazan el 28% de los telescopios
Fija en 100.000 el límite de satélites que soporta el cielo nocturno
EEUU quiere lanzar 5000 espejos al espacio para iluminar la noche con luz del Sol y los astrónomos se oponen

Los astrónomos lo ven cada vez más negro porque están detectando que no paran de lanzarse satélites al espacio y han hecho las cuentas de lo que se avecina en un futuro no muy lejano. A la proliferación de satélites que orbitan alrededor de la Tierra, se suman nuevos proyectos que ya están considerando reflejar la luz del Sol directamente a nuestro planeta y que perturbarán las observaciones a través de sus telescopios.
En este sentido, un nuevo estudio del European Southern Observatory (ESO) señala que las propuestas actuales para lanzar más de 1,7 millones de satélites en el futuro tendrían «consecuencias devastadoras» para la astronomía. Es decir, veremos cómo los satélites apagarán las estrellas.
El trabajo, el primero en cuantificar el impacto real de las megaconstelaciones sobre el cielo nocturno, fija en 100.000 el límite de satélites tenues que la observación puede soportar.
Desde 2019 el número de satélites en órbita se ha disparado hasta superar los 14.000, la mayoría de la red Starlink de SpaceX. Con restos y satélites inactivos, la cifra roza los 32.000.
Más allá del límite
«Hasta ahora nos las hemos arreglado, pero la situación empeora», advierte Olivier Hainaut, astrónomo de la ESO y autor del estudio, aceptado en Astronomy & Astrophysics.
Las compañías han reducido el brillo de sus satélites, pero las nuevas propuestas van, según Hainaut, «más allá del límite» que la astronomía puede tolerar sin daños irreversibles. Señalan expresamente a la empresa de Elon Musk, SpaceX, que planea enviar un millón de satélites más para alojar centros de datos en órbita, lo que alteraría de forma notable el aspecto del cielo cada noche.

Miles de satélites visibles
El estudio calcula que, durante buena parte de la noche, cientos de satélites serían visibles a la vez, y hasta varios miles en determinados momentos. Esa cifra sería comparable al número de estrellas visibles a simple vista en una noche despejada. Otras constelaciones, como Cinnamon, de E-Space, o CTC-1 y CTC-2, de China, sumarían cientos de miles más.
La estadounidense Reflect Orbital plantea un escenario todavía más extremo: satélites espejo que reflejarían luz solar de noche, con haces de al menos cinco kilómetros sobre la Tierra.
Más brillante que la Luna
La compañía prevé lanzar un primer prototipo este año y ampliar su flota hasta 50.000 unidades en 2035, los satélites más brillantes jamás puestos en órbita. Un observador dentro del haz reflejado vería un satélite hasta cuatro veces más brillante que la luna llena. Fuera del haz, brillaría igual que Venus, el lucero del alba.
Con la constelación completa, el fondo del cielo se volvería entre tres y cuatro veces más brillante en conjunto. Desde una ciudad como Múnich, esos satélites serían las únicas «estrellas» visibles.

Pérdidas en los telescopios
El análisis también cuantifica el daño a los grandes telescopios. En el Very Large Telescope de la ESO, en Paranal, Chile, las imágenes nocturnas podrían perder hasta un 28% de su campo de visión. El impacto sería mayor en instrumentos de última generación. Una cámara como la del Observatorio Vera C. Rubin podría inutilizar la mayoría de sus imágenes durante varias horas cada noche.
SpaceX y Reflect Orbital han solicitado permiso ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), que ha recibido más de 1.800 comentarios sobre la primera y cerca de 1.500 sobre la segunda.
Alerta ante la FCC
El estudio de Hainaut ha servido de base para la respuesta de la ESO ante la FCC, junto con la Royal Astronomical Society británica y la Unión Astronómica Internacional. «Para la astronomía óptica esto es una amenaza existencial, y esperamos que los reguladores compartan esa visión», explica Betty Kioko, responsable de Asuntos Institucionales de la ESO.
Hainaut concluye que las consecuencias sólo pueden evitarse si el total de satélites, actuales y futuros, no supera los 100.000, siempre que sean demasiado tenues para verse a simple vista.

El límite de 100.000
«No es una cifra exacta, como si 99.999 fuera bueno y 100.001 malo: preferiría 50.000», reconoce el astrónomo. «Pero 100.000 causa pérdidas similares a otras ya asumidas, como los fallos técnicos». El director general de la ESO, Xavier Barcons, pide a astrónomos, ingenieros y operadores de satélites que trabajen juntos para adoptar medidas estrictas de mitigación.
La contaminación lumínica de las megaconstelaciones no sólo amenaza al cielo estrellado: también puede alterar los ritmos biológicos, dañar los ecosistemas y empeorar la calidad del aire.