Cambio climático Agenda 2030

ODS y Agenda 2030: mitos, confusiones y lo que de verdad dicen sobre sostenibilidad

La Agenda 2030 suele estar en el punto de mira de bulos y teorías de la conspiración

Los Estados no están obligados a modificar leyes por los ODS

Todos los documentos de la Agenda 2030 son públicos y accesibles

Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

En los últimos años, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 han ganado una presencia notable en el debate público. Aparecen en discursos políticos, informes empresariales y campañas institucionales, y, cada vez más, en teorías de la conspiración que los presentan como un plan diseñado por las élites para controlar a la población.

Sin embargo, tan equivocadas están las personas que creen que la Agenda 2030 es un proyecto ideológico oculto orquestado para imponernos un determinado modelo de sociedad como quienes consideran que se trata únicamente de un plan global contra el cambio climático. Ambas interpretaciones parten de una lectura parcial y simplificada.

La realidad es bastante más compleja: los ODS no se limitan al medioambiente, tampoco son jurídicamente obligatorios ni están pensados únicamente para los gobiernos. Constituyen una hoja de ruta amplia sobre desarrollo sostenible en su sentido más completo.

Un futuro sostenible

«Un plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos». Así definió Naciones Unidas el propósito de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por su Asamblea General el 25 de septiembre de 2015.

Estos 17 ODS que se espera alcanzar en el año 2030 —por eso también se conoce a este plan como Agenda 2030— son los siguientes:

Agenda 2030

Prioridades globales

Por tanto, los ODS fueron planteados con la finalidad de orientar las prioridades globales en ámbitos que van mucho más allá de los temas medioambientales.

En realidad, son un conjunto de cuestiones que siempre han formado parte de la acción social de Estados, ONG y empresas: acabar con el hambre y la pobreza, garantizar una educación de calidad y una asistencia sanitaria digna para todas las personas, reducir las desigualdades, promover la paz y la justicia, etcétera.

Aplicación voluntaria

Además, su aplicación es voluntaria. No son tratados internacionales ni generan obligaciones jurídicas. Cada país decide cómo integrarlos en sus políticas, y su cumplimiento depende en gran medida de que exista voluntad política y social real para ello.

La Agenda 2030 tampoco se dirige únicamente a los Estados. Empresas, universidades, ONG, administraciones locales y entidades financieras también participan en su implementación, desarrollo y seguimiento.

Cumbre de Río

Lejos de ser un proyecto reciente, la Agenda 2030 es el resultado de más de tres décadas de evolución. Uno de sus hitos fundacionales fue la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro celebrada en 1992, donde Naciones Unidas aprobó la conocida como Agenda 21.

Este documento fue el primer gran intento de coordinar políticas de desarrollo sostenible a escala global. Abordaba cuestiones como energía, agua, agricultura, urbanismo o educación ambiental, pero carecía de metas concretas, calendarios y mecanismos de evaluación. Funcionaba, sobre todo, como un manual de buenas prácticas.

Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Agenda 21 Local

Donde la Agenda 21 sí ha alcanzado un mayor impacto ha sido en el impulso de la Agenda 21 Local. Se trata de programas orientados a la planificación y gestión sostenible del territorio desde el ámbito municipal.

A través de estos procesos, ayuntamientos y ciudadanía participan de forma conjunta en la identificación de problemas, la elaboración de diagnósticos ambientales y el diseño de planes de acción que integran dimensiones sociales, económicas y ecológicas.

Objetivos del Milenio

En el año 2000, ante la dificultad de traducir la Agenda 21 en resultados tangibles, Naciones Unidas optó por un enfoque más operativo. Así nacieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aprobados por 189 países, con metas cuantificables y un plazo definido: 2015.

La prioridad pasó entonces a ser la reducción rápida de la pobreza, la mejora de la salud y el acceso a la educación en los países en vías de desarrollo. El medioambiente quedó relegado a un segundo plano, integrado en un único objetivo.

Con el tiempo, quedó claro que ambos modelos tenían límites. Ni los grandes planes sin indicadores de la Agenda 21 ni las metas sociales desconectadas del entorno natural de los Objetivos del Milenio funcionaban a largo plazo. Hacía falta un marco más integrado, universal y coherente.

Agenda 2030

Tres dimensiones

La Agenda 2030 nace como respuesta a esas carencias. Su gran logro fue que, por primera vez, todos los países, ricos y pobres, se comprometieron dentro de un mismo marco con 17 objetivos alineados con el concepto de sostenibilidad de Naciones Unidas. Este concepto se apoya, a su vez, en tres dimensiones interconectadas: la social, la económica y la medioambiental.

De hecho, de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, sólo tres están dedicados de forma directa a la protección del medioambiente: el ODS 13, centrado en la acción por el clima; el ODS 14, sobre la conservación de los océanos; y el ODS 15, enfocado en los ecosistemas terrestres.

El resto de los objetivos tienen, en mayor o menor medida, impacto ambiental —como los relacionados con el agua, la energía o el consumo—, pero su enfoque principal es social o económico.

Mitos y bulos

La complejidad de los ODS y su escasa divulgación han favorecido la aparición de narrativas falsas, especialmente en redes sociales. Muchos contenidos presentan la Agenda 2030 como un plan oculto de control social. Sin embargo, todos sus documentos son públicos y accesibles.

Estos son algunos de los bulos más frecuentes:

  • Nos obligarán a comer insectos. La realidad es que la Agenda 2030 no regula la alimentación individual. El ODS 2 (hambre cero) se centra en seguridad alimentaria y nutrición, no en imponer hábitos.
  • La ONU quiere un Gobierno mundial. Recordamos que los ODS son una resolución voluntaria. No crean instituciones con poder legislativo ni sustituyen a los gobiernos.
  • Nos instalarán chips para identificarnos y espiarnos. No existe ninguna referencia a implantes o sistemas de control digital en los textos oficiales.
  • Quiere destruir la familia. Los ODS promueven la igualdad de derechos y la eliminación de discriminaciones, pero no regulan modelos familiares ni la vida privada.
  • Sólo beneficia a las élites. Los ODS priorizan la reducción de pobreza, el acceso a servicios básicos y la protección social.
  • Las ciudades de 15 minutos nos encerrarán. Este modelo urbanístico busca acercar servicios esenciales al lugar de residencia para reducir desplazamientos. No implica prohibiciones ni controles de movilidad. Tampoco ha sido creado desde Naciones Unidas.