Australia Coral gigante

Un ser vivo tan grande como varios autobuses: así es el impresionante coral de las Fosas Marianas

En 40 años hemos perdido la mitad de los arrecifes de coral

Si el cambio climático se agrava, los corales desaparecerán

La Gran Barrera de Coral es el único ser vivo visible desde el espacio

Un investigador de la NOAA nada frente al enorme coral en la Fosa de las Marianas. Foto: NOAA Fisheries.
Un investigador de la NOAA nada frente al enorme coral en la Fosa de las Marianas. Foto: NOAA Fisheries.

En los últimos cuarenta años, hemos perdido aproximadamente la mitad de los arrecifes de coral del planeta. Estas sorprendentes criaturas, que son animales y ecosistemas al mismo tiempo, acogen a una cuarta parte de todas las especies marinas existentes. También son fundamentales para mantener la alimentación y las formas de vida de 850 millones de personas en el mundo.

Las principales amenazas para los corales son el aumento de la temperatura del mar, la acidificación de los océanos, la contaminación, la sobrepesca y la destrucción del litoral. Según la ONU, si el calentamiento global alcanza los 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales, los arrecifes coralinos podrían disminuir entre un 70% y un 90%. Si llegamos a los 2 ºC, desaparecerá el 99%.

Recientemente, un equipo de la Oficina Nacional de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) logró medir la estructura del coral de Porites rus —un tipo de coral pétreo tropical— más grande de su especie. También captó imágenes espectaculares que pueden contribuir a concienciar a la población sobre la importancia de proteger a estos impresionantes seres vivos.

Fosa de las Marianas

Este coral se encuentra en la Fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental. «Era tan grande que, debido a las restricciones de seguridad para el buceo, no pudimos medirlo fácilmente», dijo Thomas Oliver, doctor y científico jefe del Programa Nacional de Monitoreo de Arrecifes de Coral de la NOAA.

Pese a estas dificultades, finalmente se pudo conseguir el objetivo de tomar las medidas al coral, que abarca una superficie total de 1.347 metros cuadrados, extendiéndose a lo largo de más de 31 metros en la parte superior y de 62 metros en su base.

«Esto equivale a una anchura mayor que la longitud de dos autobuses escolares en la parte superior y la de cuatro autobuses escolares en la parte inferior», según la NOAA.

Escala aproximada. Imagen: NOAA Fisheries.
Escala aproximada. Imagen: NOAA Fisheries.

Antigüedad

Además de su tamaño, también sorprende la posible antigüedad de esta estructura coralina. «Es difícil determinar la edad real de este coral porque no produce bandas de crecimiento como otros corales», detalla Hannah Barkley, doctora y científica principal del Programa Nacional de Monitoreo de Arrecifes de Coral de la NOAA.

«Calculamos que un Porites rus crece aproximadamente un centímetro por año, por lo que se podría suponer que una colonia de ese tamaño es bastante antigua», añade Barkley. Si tomamos esta media de un centímetro anual como referencia, estaríamos hablando de que el coral podría tener más de 2.050 años.

Vista superior de la pared del coral. Foto: NOAA Fisheries.
Vista superior de la pared del coral. Foto: NOAA Fisheries.

Laboratorio natural

Dentro de la Fosa de las Marianas, el coral se localiza en la caldera volcánica de Maug, un entorno considerado por la comunidad científica como un laboratorio natural de acidificación oceánica debido a sus fumarolas submarinas de dióxido de carbono.

Estas emisiones generan zonas localmente más ácidas que permiten estudiar cómo podrían responder los corales a las condiciones futuras del océano. Sin embargo, este efecto se limita a áreas muy próximas a las emanaciones y no afecta al gran arrecife situado a pocos cientos de metros.

«Es extraordinario observar estos dos extremos —un megacoral resistente y próspero y una zona muerta cerca de las fuentes hidrotermales de dióxido de carbono— en la misma área. Maug es realmente un lugar muy especial», señaló Barkley.

Investigador nadando sobre estructuras en forma de cúpula en la parte superior del coral. Foto: NOAA Fisheries.
Investigador nadando sobre estructuras en forma de cúpula en la parte superior del coral. Foto: NOAA Fisheries.

Coral y arrecife

Conviene aclarar que, aunque este hallazgo corresponde al mayor coral individual conocido, no estamos ante un arrecife.

Un coral como este es una sola colonia formada por miles de diminutos animales invertebrados llamados pólipos, mientras que un arrecife es una estructura mucho mayor construida durante siglos por múltiples colonias de distintas especies, junto con algas, esponjas, peces y otros organismos.

El mayor arrecife del planeta es la Gran Barrera de Coral, frente a la costa de Australia. Se extiende a lo largo de unos 2.300 kilómetros y ocupa aproximadamente 348.000 kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la de Italia. Es además el único ser vivo visible desde el espacio y alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad marina del planeta.

Gran Barrera de Coral desde el espacio. Foto: NASA.
Gran Barrera de Coral desde el espacio. Foto: NASA.

Miles de especies

En este ecosistema viven más de 1.500 especies de peces, unas 400 especies de corales, más de 4.000 especies de moluscos y alrededor de 240 especies de aves.

Además, el arrecife australiano acoge a seis de las siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo, junto a numerosas especies de mamíferos marinos como ballenas y delfines.

Esta extraordinaria diversidad convierte al arrecife en uno de los sistemas naturales más complejos y valiosos del planeta, comparable en riqueza biológica a las grandes selvas tropicales terrestres.

En riesgo

Lamentablemente, la Gran Barrera de Coral, como el resto de los arrecifes del planeta, también está en riesgo. Episodios cada vez más frecuentes de blanqueamiento coralino provocados por el calentamiento del océano, junto con la contaminación, la acidificación marina y las presiones costeras, están provocando graves daños que lo situán al borde del colapso.

Una realidad de la que debemos ser conscientes para actuar de forma decidida, porque proteger los arrecifes no es sólo conservar paisajes submarinos extraordinarios, sino salvaguardar además uno de los principales reservorios de biodiversidad oceánica y un soporte esencial para la alimentación y los medios de vida de millones de personas.