‘Water Positive Day’: el reto tangible de devolver al planeta más agua de la que consumimos
De la gestión eficiente a la huella positiva: el nuevo estándar que el agua exige a las empresas
La respuesta empresarial al problema del agua no puede limitarse a consumir menos: hay que devolver más

Con motivo del Water Positive Day, que se celebra hoy 17 de junio, el plató de OKDIARIO, acogió el Desayuno Informativo de OKGREEN reuniendo en el estudio a dos compañías que han convertido la huella hídrica positiva en parte central de su estrategia.
Ricardo González-Ripoll, Sustainability Corporate Manager de Suntory, y Borja Sáenz, responsable de Desarrollo de Negocio de Consultoría e Ingeniería de Veolia, debatieron sobre la huella hídrica positiva en el ámbito empresarial bajo el título «De la escasez a la abundancia».
El encuentro, moderado por Antonio Quilis, director de OKGREEN tomó como punto de partida el diagnóstico de una España que acumula episodios extremos de sequía e inundaciones con una frecuencia creciente. La pregunta ya no es si el clima está cambiando, sino cómo adaptarse a una realidad que ha llegado para quedarse.
Un cambio estructural, no puntual
«El clima es cada vez más impredecible. No sé si va a ser más cálido o más frío, pero lo que es seguro es que va a ser diferente a lo que estábamos habituados», afirmó Ricardo González-Ripoll (Suntory), marcando desde el inicio el tono del encuentro: el de quien ya ha asumido que la gestión del agua no admite más demoras.
Borja Sáenz (Veolia) señaló que el agua ha pasado a ser un driver estratégico para sectores que antes apenas lo consideraban. «Hasta ahora, sólo la industria alimentaria y de bebidas lo tenía claro porque el agua es su materia prima. Pero cada vez hay más empresas que están dando importancia al recurso hídrico», explicó. Ambos coincidieron en que la respuesta empresarial a este escenario no puede limitarse a consumir menos: hay que devolver más.
Qué significa ser Water Positive
«Para nosotros, Water Positive significa salir de nuestros muros. No se trata sólo de ser eficientes en fábrica, sino de trabajar en el origen del agua: mejorar la calidad y la disponibilidad en toda la cuenca de influencia», explicó González-Ripoll, resumiendo la filosofía que Suntory importó desde Japón, donde lleva más de treinta años trabajando en lo que denominan santuarios naturales del agua.

Sáenz añadió la perspectiva de Veolia: «A diferencia del mercado del carbono, donde puedes contaminar en Toledo y comprar créditos en el Amazonas, con el agua los impactos son locales. Los proyectos tienen que actuar donde está la actividad del cliente».
Esta localidad del impacto fue el hilo conductor de toda la mesa: la huella hídrica positiva no se compensa en abstracto, sino en la misma cuenca donde se genera.
Guardianes del Tajo: el proyecto emblema
El caso de Suntory en Toledo ilustró con nitidez cómo se materializa este enfoque. Su fábrica de refrescos comparte el agua de la ciudad de Toledo, procedente de los embalses de Picadas, Torcón y Guajaraz, todos en la cuenca del Tajo. De ahí nació el proyecto Guardianes del Tajo, que ya acumula varias líneas de acción.
«En el primer año del proyecto de agricultura regenerativa con una finca de olivos y almendros en el margen del Guajaraz, ahorramos 120.000 metros cúbicos de agua respecto al año anterior», detalló González-Ripoll.
El proyecto combina sensores e inteligencia artificial para ajustar el riego a la necesidad real del cultivo, cubiertas vegetales para retener humedad y recarga de acuíferos, y una reducción del uso de pesticidas y fertilizantes que los estudios universitarios habían identificado como contaminantes del embalse.
Suntory también ha renaturalizado el último kilómetro del arroyo de Layos, aplicando técnicas de bioingeniería para crear un filtro verde que mejore la calidad del agua antes de que llegue al embalse.
Veolia: del diagnóstico a la compensación
Veolia aportó al debate su papel de articulador entre empresas, administraciones y municipios. «Tenemos presencia en más de 1.000 municipios en el ciclo integral del agua en España. Eso nos da capilaridad para hacer de dinamizadores en proyectos de colaboración público-privada», explicó Sáenz.

Su experiencia con Estrella Galicia, primer proyecto certificado como Water Committed por la Water Footprint Network en España, ilustró el proceso: años de trabajo en eficiencia hídrica interna hasta llegar al límite técnico, seguidos de un acuerdo con el Ayuntamiento de Betanzos y la empresa operadora para mejorar la depuradora municipal mediante un humedal artificial. «Se beneficia la depuradora, el industrial y el entorno. Y la población puede ir a visitar las instalaciones», resumió Sáenz.
La empresa trabaja actualmente con BBVA en el cálculo de la huella hídrica de todos sus centros a nivel mundial, y desarrolla proyectos de compensación para Coca-Cola, Heineken y Amazon.
El muro burocrático
Uno de los momentos más reveladores del debate fue el dedicado a los frenos. «Lo que más me gustaría es que desaparecieran las barreras administrativas. La renaturalización del arroyo de Layos nos llevó dos años. Llegaron a pensar que íbamos a canalizar el río cuando era exactamente lo contrario», relató González-Ripoll con una mezcla de frustración y determinación.
Sáenz respaldó ese diagnóstico y apuntó a la divulgación como herramienta clave: «Con la huella de carbono costó mucho al principio y hoy es un elemento habitual. Con el agua hay que hacer el mismo camino. Hace falta que suene más el Water Positive, que la gente lo conozca».
El futuro: normativa, IA y sin retorno fiscal
Los participantes coincidieron en que la regulación llegará, como ocurrió con el carbono, y que los sellos de gestión transparente y sostenible del agua que el Ministerio acaba de lanzar son un primer paso. Pero también en que, de momento, las empresas que hacen este esfuerzo no reciben ningún beneficio fiscal.
«A día de hoy no», respondió González-Ripoll cuando se le preguntó directamente si estos proyectos tienen retorno en la cuenta de resultados. «Son grandes inversiones. El beneficio es asegurarnos de que siga habiendo agua de calidad en nuestra cuenca dentro de 10, 15 o 20 años. Es casi un seguro de futuro».
Sáenz cerró apuntando al nuevo Real Decreto de reutilización de aguas como una oportunidad concreta para reducir costes en la industria alimentaria y de bebidas, y a la inteligencia artificial como aliada en la detección de fugas y la optimización de redes. «Lo que no se mide no se puede optimizar. Y en agua, todavía queda mucho por medir».
Puedes ver íntegramente el Desayuno Informativo de OKDIARIO Water Positive Day: de la escasez a la abundancia en este enlace o pulsando el icono de play en la imagen de cabecera.