Cambio climático Verano de mosquitos

Un verano para mosquearse: te contamos por qué cada vez hay más mosquitos y cucarachas

Las lluvias de la primavera y el calor prematuro crearon el escenario ideal para la proliferación de plagas

El mosquito tigre sigue siendo la principal amenaza en las ciudades

Los mosquitos invaden España: un mapa revela que ya están en el 22% de los municipios

En verano se incrementa el riesgo de plagas de mosquitos y cucarachas. Generado por IA.
En verano se incrementa el riesgo de plagas de mosquitos y cucarachas. Generado por IA.

Las intensas lluvias de la pasada primavera y el prematuro inicio del calor antes de la época estival crearon el «escenario ideal» para la proliferación de plagas de mosquitos y cucarachas, según la Asociación Catalana de Empresas de Salud Ambiental (Adepap), que ha dejado claro que este va a ser un «verano complicado».

El agua acumulada en recipientes y zonas naturales, combinada con las altas temperaturas, pueden disparar la presencia de mosquitos, según dicha entidad. El agresivo mosquito tigre (Aedes albopictus) sigue siendo la principal amenaza en el ámbito urbano por su capacidad para criar en pequeñas acumulaciones de agua domésticas.

Este insecto es un vector de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya. También representa un riesgo el mosquito común (Culex pipiens), que es el principal transmisor del virus del Nilo occidental.  A diferencia del diurno mosquito tigre, esta última especie se caracteriza por sus hábitos nocturnos.

Desestacionalización de plagas

El vicepresidente y portavoz de Adepap, Andreu Garcia, reconoce que continúa la tendencia a la «desestacionalización de plagas», ya que las temperaturas suaves del pasado invierno provocan que los ciclos de reproducción no se detengan o lo hagan durante poco tiempo.

Esto sucede porque los mosquitos son insectos de sangre fría, lo que significa que su metabolismo depende directamente de la temperatura ambiental. Cuando aumenta el calor y existe suficiente humedad, su desarrollo se acelera: completan antes su ciclo vital, incrementan su actividad, encuentran alimento con mayor facilidad y las hembras pueden poner huevos en menos tiempo, favoreciendo que se sucedan más generaciones a lo largo del año.

En cambio, el frío ralentiza su metabolismo y reduce drásticamente su actividad. Las bajas temperaturas limitan la reproducción e incluso provocan la muerte de muchas larvas y adultos, lo que contribuye a reducir sus poblaciones durante el invierno. Sin embargo, el calentamiento global con sus inviernos cada vez más suaves, está cambiando radicalmente el panorama.

Cambio climático

Como advierte Garcia, «no podemos bajar la guardia, ya que el aumento de la movilidad internacional y el cambio climático están convirtiendo enfermedades que antes eran exóticas en riesgos reales y autóctonos».

Los estudios científicos que alertan de este problema son innumerables. Como indica el informe europeo The Lancet Countdown 2026 sobre salud y cambio climático, «en Europa, se notificaron 1.112 casos humanos de virus del Nilo Occidental adquiridos localmente en 2025, lo que está por encima del promedio anual de la última década».

De hecho, en el periodo 2015–2024 el riesgo relativo de brote del virus del Nilo Occidental aumentó en Europa occidental (473%), meridional (127%) y oriental (108%), en comparación con 1981–2010. Esto se debe a que «las temperaturas más altas aceleran la capacidad vectorial del virus del Nilo Occidental, aumentando el riesgo de transmisión humana», asegura el informe.

Mosquito tigre.
Mosquito tigre.

Arbovirus

Los cambios climáticos y socioeconómicos también están transformando la distribución geográfica y la dinámica de los arbovirus, o virus transmitidos por artrópodos, como el dengue, el chikungunya y el Zika.

La frecuencia de brotes locales en Europa aumenta en promedio 1,24 veces cada año, debido en parte a las temperaturas más altas, que acortan el tiempo hasta los primeros brotes después de que el vector se establece.

«El riesgo promedio general de brotes de dengue aumentó en un 297% en toda Europa durante 2015–24 en comparación con el período de referencia de 1981–2010. El aumento promedio del riesgo fue del 340% para Europa oriental, del 189% para Europa septentrional, del 147% para Europa occidental y del 74% para Europa meridional. Se encontraron tendencias similares para los virus chikungunya y Zika», señala el paper.

Mosquito común.
Mosquito común.

Cucarachas

Las cucarachas también encuentran en la combinación de calor y humedad el escenario perfecto para multiplicarse. Adepap explica que las campañas de control de estos impopulares insectos de sangre fría se han tenido que adelantar, un año más, al mes de abril.

La cucaracha americana (Periplaneta americana), de gran tamaño y color marrón rojizo, es la protagonista indiscutible del alcantarillado y se aprovecha del calor para colonizar el interior de los edificios a través de desagües y otras aberturas.

Especies distintas

Esta especie está desplazando a la otra cucaracha de alcantarillado, la cucaracha oriental (Blatta orientalis), negra y de tamaño medio. Al mismo tiempo, la cucaracha alemana (Blattella germanica), más pequeña y clara, está apareciendo con fuerza en el interior de viviendas y locales de restauración.

Garcia destaca que «la aparición temprana de estos insectos obliga a hacer un mantenimiento preventivo en las redes de alcantarillado mucho más riguroso. Hasta hace unos años, las actuaciones preventivas que se hacían en el mes de mayo protegían todo el verano; actualmente, deben adelantarse y, en muchas ocasiones, hay que reforzarlas antes de que acabe la temporada de plagas».

Más allá del rechazo que provocan por su aspecto, recordamos que las cucarachas pueden transportar bacterias como Salmonella, Escherichia coli y otros patógenos asociados a enfermedades gastrointestinales, además de liberar alérgenos que agravan el asma y otras afecciones respiratorias. Por ello, los expertos insisten en la importancia de la prevención y el control temprano de posibles plagas.