Las muertes de un lince y sus dos cachorros en una balsa de riego desata la rabia: «Es un fracaso colectivo»
Urze, símbolo de la recuperación del lince en Campos de Hellín, cae con sus dos cachorros en la balsa
El fotógrafo Julián Fernández Quílez denuncia una muerte «totalmente evitable» con una simple rampa
El ‘milagro’ del lince ibérico: su nuevo hábitat en España donde la población se dispara por encima de los 2.400 ejemplares

Una hembra de lince ibérico y sus dos cachorros han aparecido muertos en una balsa de riego revestida de plástico junto al Arboreto de Isso, en la pedanía hellinera de Isso (Albacete). Los tres ejemplares fueron hallados sin vida el pasado domingo, según las primeras hipótesis tras caer al agua sin encontrar una vía de escape.
La hembra, conocida como Urze, se había convertido en un símbolo de la recuperación de la especie en la comarca de Campos de Hellín. Todo apunta a que murió del mismo modo que tantos otros animales: atrapada en una infraestructura de paredes lisas de la que resulta imposible salir.
El caso ha reavivado la indignación entre quienes trabajan por la conservación del felino más amenazado de Europa. La muerte, denuncian, era perfectamente evitable con una simple rampa.
Un símbolo de esperanza
Urze llegó a la zona de Isso hace dos años equipada con un collar de seguimiento, dentro de los programas de reintroducción del lince ibérico. Apenas había comenzado su nueva vida cuando perdió a Libre, el macho con el que compartía territorio, atropellado en una carretera cercana.
A pesar de aquel golpe, Urze sacó adelante la camada que llevaba en el vientre y

. Era la prueba viva de que el lince volvía poco a poco a ocupar el territorio que nunca debió perder. Este año había vuelto a criar. Pero el destino no le dio una segunda oportunidad y la balsa de plástico acabó con su vida y la de sus dos crías.
Trampas mortales
Las balsas impermeabilizadas con plástico funcionan como auténticas trampas mortales. Sus paredes lisas impiden cualquier posibilidad de escapar a un animal que cae al agua y no logra volver a tierra firme.
Y los linces no son las únicas víctimas. En estas infraestructuras también perecen ginetas, garduñas, tejones, zorros, gatos, erizos, reptiles, anfibios e incluso aves rapaces que descienden a beber o a cazar.
Tampoco es un problema nuevo. Años atrás, Castellana, la primera hembra de lince que llegó a la cantera de Albatana, fue emparejada con un macho llamado Lucero, que también terminó ahogado en otra balsa de plástico de la zona.
La rabia del fotógrafo
El fotógrafo y creador digital Julián Fernández Quílez, autor de las imágenes de Urze, ha volcado su rabia en un texto difundido con fuerza en redes sociales. «Cuando una muerte se puede evitar, deja de ser un accidente y pasa a ser un fracaso colectivo», escribe.
Fernández Quílez confiesa una «enorme impotencia», no porque el suceso fuera imprevisible, sino precisamente porque era una tragedia anunciada. «¿Cuántos animales más tienen que morir antes de que actuemos?», se pregunta.
Su alegato, insiste, no busca culpables sino despertar conciencias y reclamar que actúen de una vez administraciones, comunidades de regantes y propietarios de balsas.
Soluciones que existen
Existen soluciones sencillas, económicas y eficaces que ya se aplican en muchos lugares y que, defienden los conservacionistas, deberían ser obligatorias en todas las balsas de riego.
Instalar rampas que permitan salir a cualquier animal que caiga al agua, colocar mallas o redes de rescate en los laterales e incorporar plataformas o corchos flotantes son algunas de las medidas propuestas.
El coste de estas actuaciones es insignificante comparado con el valor de una especie cuya recuperación ha costado décadas de trabajo y millones de euros de inversión pública. «No pedimos imposibles. Pedimos voluntad», resume el fotógrafo.

Una recuperación en juego
En la comarca de Campos de Hellín, el equipo de agentes medioambientales trabaja desde hace meses en la adecuación de balsas y otros puntos sensibles para la fauna, en municipios como Minateda, Albatana o Aljubé.
El golpe llega en pleno esfuerzo por consolidar la población. Los datos de junio situaban el núcleo de Campos de Hellín en 20 ejemplares, de ellos 14 adultos o subadultos, y dos hembras reproductoras que habían aportado seis cachorros.
A escala regional, Castilla-La Mancha sigue siendo el territorio con más linces de la Península Ibérica, con 1.051 ejemplares según el censo de 2025, cerca del 40% del total de España y Portugal.
Fernández Quílez cierra su alegato con una petición que resume el sentir de quienes defienden a la especie. «Que esta sea la última vez que tengamos que llorar la muerte de un lince por causas que estaban en nuestra mano evitar», reclama.
Un territorio lincero
La provincia de Albacete contaba en junio de este año con 24 ejemplares de lince ibérico, de los que la gran mayoría se concentra en el término municipal de Hellín, con 20 animales, y cuatro más en el de Higueruela, según datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica.
En abril de 2022, nacieron los cachorros y en 2024, en la misma zona, se soltaron cuatro linces más: Uryu, Urze, Urbión y Urena. Las sueltas en la misma zona prosiguieron en 2025, con Wailer y Winder, un macho y una hembra nacidos ese mismo año.