Guardianes del Tajo: Suntory devuelve a la naturaleza el 20% del agua que toma de su cuenca en Toledo
La compañía impulsa proyectos de agricultura regenerativa para devolver agua al embalse de Guajaraz
El Grupo Suntory quiere ser Water Positive en 2030, devolviendo más agua de la que consume en España
Más de 10.000 escolares aprenden a cuidar el agua gracias al programa Mizuiku en Toledo y Madrid

El agua que el cielo vierte sobre la meseta castellana tiene, desde hace tres años, un grupo de comprometidos centinelas en España: el proyecto Guardianes del Tajo, con el que Suntory Beverage & Food Spain (SBFS) se comprometió a devolver a la naturaleza más agua de la que consume para producir sus bebidas.
En 2025, ese compromiso se tradujo en un hito concreto: la compañía ha restituido el equivalente al 20% del consumo anual de agua de su planta de Toledo, devolviéndole al río lo que el río, generosamente, le entrega cada día.
El Tajo no es sólo un río. Es la arteria que da vida durante cientos de kilómetros a ciudades, campos y ecosistemas. Para Suntory, que fabrica Schweppes, La Casera, TriNa y Sunny Delight en tierras toledanas, ese vínculo es una responsabilidad irrenunciable. Cuidar el agua que les da de beber —en todos los sentidos del verbo— es el principio que sustenta cada decisión de la compañía.
El Tajo, primer santuario
Guardianes del Tajo es el primer Santuario Natural del Agua de Suntory en España. El proyecto se desarrolla en el entorno del embalse de Guajaraz, en Toledo, muy cerca de la planta de producción de la compañía. Su objetivo es mejorar la calidad y la disponibilidad de agua en el territorio, en colaboración con administraciones públicas, expertos científicos y comunidades locales que viven del río.
El proyecto aplica técnicas de agricultura regenerativa que mejoran la salud del suelo y su capacidad de retener agua, favoreciendo la infiltración y el almacenamiento hídrico en el terreno. Este enfoque reduce la necesidad de riego, refuerza la resiliencia del ecosistema que rodea el embalse y genera beneficios tangibles tanto para los ecosistemas naturales como para la actividad agrícola de la comarca.

Un agua que regresa
Gracias a estas prácticas, SBFS logró devolver a la naturaleza en 2025 el equivalente al 20% del consumo anual de agua de su planta toledana. Un hito que va más allá de las cifras: significa que una quinta parte del agua que la compañía toma de la cuenca ya regresa a ella de forma efectiva, reforzando el ciclo natural del que dependen personas y ecosistemas.
Guardianes del Tajo es también la palanca local de una ambición global: convertirse en Water Positive en 2030. Para Suntory, ser Water Positive significa devolver a la naturaleza y a las comunidades más agua de la que se utiliza para producir sus bebidas, un compromiso que la empresa se ha marcado alcanzar en España antes del final de esta década.
Water Positive 2030
Esta ambición se asienta sobre la Filosofía de Agua Sostenible del Grupo Suntory, que combina la eficiencia hídrica en fábrica —con el compromiso de reducir un 20% el consumo de agua en Europa en 2030 frente a 2015— con proyectos locales de protección y restauración de ecosistemas en las cuencas de abastecimiento. En un contexto de escasez hídrica como el español, la compañía apuesta por un enfoque integrado, a largo plazo y basado en la medición y la transparencia.
«El agua está en el centro de todo lo que hacemos. Es nuestro principal ingrediente y la base de nuestras marcas, de nuestra calidad y de la confianza que millones de consumidores depositan en nosotros cada día», señala Carmen Guembe Beaumont, directora de Sostenibilidad, Comunicación y Asuntos Públicos de SBFS.
Añade que «hoy, el agua es un recurso frágil y valioso. Por eso sentimos la gran responsabilidad de cuidarla». Es en este contexto en que «nace nuestra ambición Water Positive 2030, con la que queremos ir más allá de la eficiencia y devolver a la naturaleza y a las comunidades más agua de la que utilizamos», recalca Guembe.

Mizuiku y las aulas
La estrategia hídrica de SBFS no termina en los cultivos ni en las métricas de fábrica. Se prolonga hasta las aulas. El programa Mizuiku —del japonés mizu, «agua», e iku, «educar/crecer»— nació en Japón en 2004 para enseñar a los más jóvenes el funcionamiento del ciclo del agua y la importancia de su uso responsable. En España se desarrolla desde 2022 en el marco de Guardianes del Tajo y ya ha llegado a más de 10.000 escolares en Toledo y Madrid.
Junto al programa educativo, la compañía impulsa voluntariados ambientales en el Bosque Suntory, donde empleados y vecinos de la zona trabajan codo con codo para reforestar y restaurar el entorno vinculado al embalse de Guajaraz. Una forma de entender que el cuidado del agua no es una responsabilidad exclusiva de las empresas, sino un proyecto compartido entre quienes habitamos el mismo territorio.
Una filosofía de largo plazo
El compromiso de Suntory con el agua no nació de una estrategia de imagen, sino de una convicción fundacional: el agua es el alma de sus bebidas y, por tanto, la empresa debe ser su guardiana más comprometida.
La iniciativa Guardianes del Tajo es la expresión más tangible de esa filosofía en España, un país donde la presión sobre los recursos hídricos hace que este tipo de acción sea no sólo relevante, sino urgente.
Custodia y gratitud
Cuidar el agua no significa sólo utilizarla menos, también lleva interiorizado el entender cómo funciona su ciclo, protegerlo y contribuir activamente a su regeneración.
Con el 20% ya restituido y la meta Water Positive 2030 en el horizonte, los Guardianes del Tajo avanzan con paso firme hacia una relación con el agua que va más allá del consumo: una relación de custodia, de gratitud y de responsabilidad con la naturaleza que, desde el cielo, nos la entrega.