Mundial 2026

De la Fuente aparca las pruebas

Luis de la Fuente recupera al mediapunta para potenciar la conexión entre Rodrigo, Pedri y Lamine Yamal

Olmo libera espacios, acelera la circulación y convierte a España en un equipo mucho más fluido en ataque

Momento Dani Olmo

De la Fuente
De la Fuente y Dani Olmo.
Iván Martín

España comienza este jueves el Mundial de verdad y Luis de la Fuente ya tiene una decisión tomada. Dani Olmo volverá al once frente a Austria. Después de ser suplente en dos de los tres partidos de la fase de grupos, el mediapunta será una de las grandes novedades en Los Ángeles. No es casualidad. El seleccionador considera al futbolista del Barcelona una pieza capital para que la selección española encuentre su mejor versión.

Su suplencia sorprendió incluso al propio jugador. Especialmente ante Uruguay. Dani Olmo esperaba ser titular en Guadalajara después de haber sido uno de los grandes protagonistas en la goleada frente a Arabia Saudí, el mejor encuentro de España en este Mundial. Sin embargo, Luis de la Fuente apostó por otro plan. Ahora, cuando ya no existe margen de error, volverá a confiar en uno de los futbolistas que mejor interpreta el juego de la Selección.

Porque Dani Olmo hace mejores a todos los que tiene alrededor. No necesita marcar para dominar un partido. Su influencia está en cada movimiento, en cada apoyo y en cada recepción entre líneas. Es el futbolista que conecta el centro del campo con el ataque, el que aparece donde nadie espera y el que convierte un ataque espeso en una jugada con ventaja.

Los números le avalan

Los números también explican su importancia. Pese a haber disputado únicamente 100 minutos en toda la fase de grupos, ya suma una asistencia y es el tercer jugador de España con más asistencias esperadas, con 0,6. Además, ha completado el 86% de sus pases (59 de 68), con pleno de acierto en los desplazamientos largos, ha dado dos pases clave y ha firmado 86 contactos con el balón, seis de ellos dentro del área rival. Cifras que reflejan que cada vez que participa, el juego ofensivo de España mejora.

Pero Dani Olmo no sólo aparece cuando el equipo tiene el balón. También es uno de los futbolistas que más trabaja sin él. Ha recuperado cinco balones, ha ganado el 55% de sus duelos y es el quinto internacional que más kilómetros recorre por cada 90 minutos de juego, con una media de 11,1. También ocupa ese mismo puesto en número de sprints, con 13,5 por encuentro. Una demostración de que su importancia va mucho más allá del talento.

Uno de los grandes beneficiados de su presencia es Lamine Yamal. Olmo ocupa constantemente el pasillo interior derecho y obliga a los centrocampistas rivales a cerrarse sobre él. Ese simple movimiento libera la banda para que el extremo reciba muchas más veces en situaciones de uno contra uno, donde resulta prácticamente imparable. Además, cuando Lamine rompe hacia dentro, siempre encuentra un apoyo cercano para combinar de primeras o atacar el espacio.

Todos mejoran

También gana Rodrigo. Con Dani Olmo entre líneas, el pivote deja de ser la única salida limpia de balón. Los rivales ya no pueden centrar toda su presión sobre él porque saben que, unos metros por delante, aparece un futbolista capaz de recibir, girarse y eliminar adversarios con un solo control. Rodrigo juega más cómodo y España encuentra una vía de escape constante.

Y, sobre todo, aparece la mejor versión de Pedri. Cuando ambos coinciden, el centro del campo español alcanza otro nivel. Dani Olmo fija a los mediocentros rivales en posiciones adelantadas y permite que el canario retrase unos metros su posición para entrar mucho más en contacto con la pelota. Mientras Pedri organiza y marca el ritmo, Olmo acelera la jugada en los últimos metros. Se entienden de memoria y alternan posiciones continuamente, dificultando cualquier intento del rival por controlarles.

La prueba llegó frente a Arabia Saudí. Con Dani Olmo sobre el césped, España firmó su mejor actuación del campeonato. El balón circuló con velocidad, los extremos recibieron en ventaja y el equipo encontró espacios por dentro y por fuera. Todo fluyó con mucha más naturalidad.

Ahora llega Austria y ya no hay margen de error. Luis de la Fuente sabe que necesita recuperar esa versión de la selección. Y para conseguirlo volverá a confiar en Dani Olmo. Porque no siempre es el más mediático, ni el que acapara las portadas, pero probablemente sí sea el futbolista que mejor conecta todas las piezas. El hombre que hace jugar a España.

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