Muchos lo hacen sin saberlo y la multa puede ser de 1.200 €: ésta es la infracción que la DGT no perdona
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En las carreteras españolas, es habitual que los conductores desarrollen cierto espíritu de complicidad entre ellos. Muchos, cuando se cruzan con un control de alcoholemia, tienden a avisar al resto de usuarios que vienen en dirección contraria utilizando ráfagas de luz o incluso mensajes en grupos de WhatsApp o redes sociales. Lo que muchos no saben (o simplemente pasan por alto) es que esta práctica, aparentemente inofensiva, puede tener consecuencias legales muy serias.
La Dirección General de Tráfico (DGT), junto con la Policía, ha intensificado su vigilancia sobre este comportamiento, considerando que avisar de la presencia de un control no sólo interfiere en una labor esencial, sino que además puede poner vidas en peligro. Avisar de la ubicación de un control puede salir muy caro: en algunos casos, hasta 1.200 euros. Pero más allá de la sanción económica, las autoridades insisten en que se trata de una cuestión de seguridad pública.
Avisar con las luces: un gesto arriesgado
Durante décadas, los conductores han utilizado las luces largas de sus vehículos para advertir a otros sobre controles o peligros en la vía. Es un gesto que muchos consideran solidario, casi una tradición no escrita. Sin embargo, según el Reglamento General de Circulación, usar señales luminosas para fines distintos a los reglamentarios puede suponer una infracción. En concreto, el artículo 100 prohíbe expresamente el uso de ráfagas de luz que no respondan a una emergencia o a una necesidad concreta de conducción.
La multa por realizar este tipo de advertencias visuales puede alcanzar los 100 euros. Aunque pueda parecer una cantidad menor en comparación, es importante tener en cuenta que se trata de una infracción leve que puede convertirse en algo más grave si se demuestra que la intención era interferir en el trabajo de las autoridades.
Tecnología al servicio del engaño
La era digital ha transformado radicalmente la forma en que los conductores comparten información. Aplicaciones como Waze o Social Drive permiten a los usuarios informar sobre el tráfico en tiempo real, incluyendo la ubicación de controles policiales. Aunque estas herramientas en sí mismas no son ilegales, su uso puede cruzar la línea de la legalidad si se demuestra que la información difundida proviene de fuentes no autorizadas o tiene como único fin esquivar la labor de las autoridades.
La nueva Ley de Tráfico incluye una prohibición explícita: no se puede difundir, por ningún medio (ya sea público o privado), datos relacionados con la ubicación de controles de alcohol y drogas, o de cualquier tipo de dispositivo policial vinculado a la seguridad vial. Si bien esta norma tiene matices, la intención de fondo es clara: impedir que se utilicen estas plataformas para evitar controles que buscan garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía.
El mensaje de la DGT
Desde la Dirección General de Tráfico insisten en que esta política no busca castigar, sino prevenir. El lema de esta campaña, «Lo hacemos por tu seguridad», busca hacer reflexionar a los conductores sobre la importancia de permitir que los controles actúen como es debido.
Además, la DGT ha recordado que los controles de tráfico no tienen una única finalidad. En muchos casos, se realizan por motivos que van más allá de la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas. La Policía Nacional ha hecho énfasis en que una patrulla puede estar intentando localizar a un delincuente, prevenir un robo, impedir un acto de violencia o detener a una persona en busca y captura.
El papel de todos en la seguridad vial
Las campañas de concienciación lanzadas por la DGT no sólo buscan que los conductores respeten las normas, sino también que comprendan su sentido. Informar de un control no solo es ilegal, sino también irresponsable. En un entorno donde cada vez más personas utilizan el coche a diario y las carreteras se llenan en temporada alta, la responsabilidad individual se vuelve clave.
El aviso con las luces o los mensajes compartidos pueden parecer gestos inocentes, pero detrás de cada uno puede haber consecuencias muy graves: un conductor ebrio que sigue su camino, un accidente que podría haberse evitado, una vida que se pierde por falta de control.
En definitiva, avisar de un control policial en carretera puede parecer un gesto solidario entre conductores, pero hoy en día es una conducta que entra en clara contradicción con la ley y con los principios básicos de seguridad vial. La DGT y la Policía lo han dejado claro: esta práctica puede poner en riesgo vidas y facilitar la impunidad de conductas peligrosas o delictivas.
Las multas (que pueden llegar a 1.200 euros) son sólo una parte del problema. Lo más importante es entender que estos controles están ahí por una razón: salvar vidas. En lugar de avisar, lo más importante es ser conscientes: más que nunca, en la carretera, la mejor decisión es colaborar.
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