Los veterinarios lo aclaran: si tu gato pasa mucho tiempo bajo la cama, podría estar buscando calma, protección y seguridad
Una conducta que preocupa a muchos dueños y que se relaciona con una necesidad natural de refugio, calma y control del entorno
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Los gatos son una especie que destaca por sus tradicionales y rutinarias manías, como esconderse debajo de la cama de sus dueños para poder observar el entorno sin exponerse. A muchos les parece extraño, generando una preocupación sobre el estado de salud de su felino. Aunque, los veterinarios señalan que no debe interpretarse como algo negativo, sino que responde a una necesidad de protección. Esto es una demostración de lo diferente que son los gatos de los perros, ya que estos últimos buscan contacto con sus dueños en situaciones incómodas y los gatos prefieren esconderse en espacios cerrados, oscuros y tranquilos.
¿Por qué lo hacen?
La veterinaria Hannah Hart cuenta que este comportamiento aparece cuando el animal está ansioso o se siente vulnerable. «Si los gatos se sienten ansiosos o vulnerables, pueden pasar más tiempo alejados de otros miembros del hogar. Esconderse los hace sentirse más seguros en esas situaciones», señala Hart. Por eso, un gato decide esconderse normalmente debajo de la cama durante una visita o porque ha escuchado un ruido fuerte. Esto responde a una reacción natural de calma y volver a sentirse bajo control en su hogar.
¿Cuándo aparece este comportamiento?
El comportamiento por el que un gato decide esconderse debajo de la cama podría deberse a los siguientes motivos:
- Al escuchar ruidos fuertes, como tormentas, obras o fuegos artificiales.
- Cuando llegan personas desconocidas al hogar.
- Tras mudanzas, reformas o cambios en la distribución de los muebles.
- Si hay otro animal en casa.
- Momentos de estrés, miedo o sobreestimulación.
Además, la International Society of Feline Medicine dicta que estos refugios son importantes para su bienestar, ya que lo hacen como respuesta a situaciones estresantes. De esta forma, evitan interacciones con otros animales o personas y logran relajarse.
Los expertos recomiendan
Los especialistas aconsejan observar el contexto entero, es decir, si el animal sale para comer, beber agua o usar las piedras para interactuar, no hay que alarmarse. En cambio, si este hábito aparece de golpe y el gato deja de comer, se muestra decaído, evita todo tipo de contacto o cambia sus hábitos de higiene, conviene acudir al veterinario. Lo anterior, podría relacionarse con dolor, miedo intenso, estrés o algún problema de salud. Aun así, este comportamiento en la mayoría de los casos no es motivo de alerta porque se sienten tranquilos y protegidos en ese lugar.