Los veterinarios han llegado a la conclusión de que el apego de los gatos está condicionado por la frecuencia con la que les hablas y acaricias
¿Es verdad que los gatos son animales cariñosos?
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Durante mucho tiempo, se ha creído que los gatos son animales ariscos e independientes, pero diversos estudios han demostrado que se trata de un falso mito. En realidad, pueden establecer vínculos afectivos muy profundos con sus cuidadores, pero para ello es fundamental pasar tiempo de calidad con ellos. Ahora, una nueva investigación ha revelado que hablar y acariciar a los gatos aumenta sus niveles de oxitocina en la orina, una hormona que juega un papel clave en la formación del apego social. El trabajo, publicado recientemente en la revista Animals, analizó muestras urinarias de gatos en el ámbito doméstico y relacionó los niveles hormonales tanto con la calidad como la cantidad de interacción que mantenían con sus cuidadores.
Una de las principales conclusiones del estudio es que no sólo influye la presencia del cuidador, sino el tipo de comunicación, incluyendo las caricias y el tono de voz. Ambos aspectos influyen directamente en la respuesta fisiológica del animal y, por ende, en su propio bienestar. La oxitocina, conocida popularmente como la «hormona de la felicidad», tiene un papel muy importante en los vínculos sociales de muchas especies, y cuando aumenta, se sienten con mayor intensidad sensaciones de apego, seguridad y confianza.
El vínculo de los gatos con sus cuidadores
El trabajo comparó los niveles hormonales registrados tras diferentes formas de interacción entre gatos y humanos, desde la mera presencia del cuidador hasta sesiones de caricias acompañadas de un tono de voz afectuoso. Los resultados muestran un aumento significativo de la oxitocina cuando el contacto humano es más frecuente, cercano y de mayor calidad.
Esto demuestra que acciones cotidianas tan sencillas como hablar con el gato o acariciarlo pueden favorecer su equilibrio emocional y contribuir positivamente a su salud física y mental a medio y largo plazo. Los investigadores plantean que la medición de la oxitocina en la orina podría convertirse en un indicador objetivo para valorar la fortaleza del vínculo entre gatos y humanos, ofreciendo una nueva herramienta para evaluar su calidad de vida.
Asimismo, la regularidad de estas interacciones desempeña un papel fundamental, puesto que los gatos tienden a mantener respuestas emocionales positivas cuando las rutinas de contacto y comunicación se repiten de manera constante con el tiempo.
En conjunto, los resultados ayudan a cuestionar la idea de que los gatos son animales distantes o poco cariñosos, poniendo de manifiesto que su capacidad para establecer vínculos estrechos depende, en gran medida, del ambiente en el que viven y de la forma en que las personas se relacionan con ellos.
Tipos de apego
«El apego es el vínculo emocional que un ser vivo forma con otro al que considera como un lugar seguro, como su referente. En humanos, lo vemos en cómo un bebé reacciona al separarse de su madre. En perros, en cómo buscan consuelo en sus humanos. ¿Y en gatos? La ciencia ha confirmado que más del 60 % de los gatos también establecen un estilo de apego definido hacia la persona que los cuida. Este descubrimiento nos importa como profesionales de la antrozoología porque el tipo de apego influye directamente en el bienestar emocional del animal. Un gato con apego seguro es más confiado, estable y feliz, mientras que, por el contrario, un estilo de apego inseguro puede traducirse en ansiedad, evitación o incluso conductas problemáticas», explica la doctora Paula Calvo, experta en el vínculo humano-animal y autora del blog Antrozoología.
El apego seguro se observa en aquellos gatos que disfrutan de la presencia de su cuidador, exploran su entorno con tranquilidad y expresan afecto sin depender de un contacto continuo. Tras una separación breve, recuperan la calma con rapidez cuando la persona regresa, lo que refleja una relación basada en la confianza.
En cambio, el apego ansioso o ambivalente describe a los gatos que experimentan un elevado nivel de estrés cuando su humano se ausenta. Al reencontrarse con él, buscan atención de forma insistente, aunque les cuesta relajarse por completo. Según la especialista Calvo, estos animales suelen mostrarse especialmente dependientes y reclamar interacción de manera constante.
El tercer patrón es el apego evitativo, que a menudo se interpreta erróneamente como independencia. Sin embargo, responde a una estrategia de autoprotección, ya que estos gatos tienden a evitar el contacto físico y a mantener cierta distancia porque han aprendido a no confiar plenamente en las personas para sentirse seguros.
Aunque el estilo de apego suele establecerse durante los primeros meses de vida, especialmente cuando existe una socialización temprana con humanos, los expertos señalan que es posible fortalecer el vínculo afectivo incluso en gatos adoptados de adultos o con experiencias previas negativas. Calvo recomienda respetar el ritmo del gato y permitir que sea él quien marque el inicio de las interacciones físicas, incorporar sesiones de juego diarias que generen experiencias positivas y mantener un entorno estable con rutinas predecibles.