Una ornitóloga revela por qué nunca se debería tener a los búhos como mascotas: «Todo lo que la gente dice sobre ellos es mentira»
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Los búhos son animales fascinantes con unas capacidades extraordinarias. Sin embargo, existen muchos mitos en torno a ellos que una ornitóloga ha querido desmontar y aclarar cómo son en realidad. Lejos de comportarse como una mascota convencional, estos animales conservan todos los instintos propios de un depredador y necesitan unas condiciones muy concretas para desarrollar una vida acorde con su naturaleza. Teniendo esto en cuenta, trasladarlos a un entorno doméstico puede impedir que desarrollen comportamientos esenciales para su bienestar.
«Los búhos son animales salvajes y nunca han sido realmente domesticados por el ser humano. Son depredadores perfectamente adaptados a la caza y cuentan con características muy específicas, como unos grandes ojos que les permiten desenvolverse durante la noche, un sentido del oído excepcional, plumas diseñadas para reducir al mínimo el ruido durante el vuelo y unas garras extremadamente afiladas. Mantener a un búho como mascota supone limitar muchas de las capacidades que ha desarrollado a lo largo de miles de años de evolución», advierte la ornitóloga Nermina Sarajlić, de la Sociedad Ornitológica «Nuestras Aves».
La razón por la que nunca se debería tener a los búhos como mascotas
«Todos los búhos son depredadores, y además depredadores de alto nivel. Son aves perfectamente adaptadas para cazar pequeños animales y para desarrollar su actividad durante la noche. Por eso, no es habitual encontrarlos activos durante el día ni son animales que debamos considerar como mascotas. Aunque algunas especies viven incluso en entornos urbanos y están muy cerca de nosotros, durante las horas diurnas permanecen tranquilas y escondidas. Verlas en ese momento es poco frecuente, pero, en realidad, están mucho más presentes de lo que pensamos», explica Sarajlić.
Y continúa: «los búhos se encuentran entre las aves más beneficiosas de la naturaleza. Su alimentación se basa principalmente en pequeños roedores, como ratones, topillos y especies similares. Por este motivo, pueden actuar como auténticos pesticidas naturales en la agricultura, ayudando a mantener bajo control las poblaciones de estos animales. Además, en las ciudades, algunas especies pueden contribuir a controlar determinados insectos de mayor tamaño cuando consiguen establecerse y reproducirse. En ningún caso son animales peligrosos para las personas».
Sin embargo, determinadas especies pueden mostrar un comportamiento defensivo durante la época de reproducción. «Los cárabos pueden mostrarse más agresivos durante el período de cría. Sin embargo, no buscan atacar ni hacer daño a las personas, sino proteger su territorio y tratar de alejarlas de la zona en la que se encuentran sus crías. Si esto ocurre, lo más recomendable y sencillo es abandonar tranquilamente el lugar y mantener cierta distancia».
Finalmente, aclara que «todo lo que se dice sobre los búhos es completamente falso. Los búhos son aves nocturnas y es totalmente normal que ululen por la noche. Ululan más durante la época de cría, desde finales de febrero hasta marzo y abril. Este es también el periodo en el que solemos experimentar cambios bruscos de tiempo, lluvia y frío. Probablemente de ahí surgió la creencia de que los búhos traen el mal tiempo. Sin embargo, los búhos no traen el mal tiempo. Es simplemente el curso natural de las cosas».
Ley de Bienestar Animal
En España, el borrador del nuevo Real Decreto impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales ha abierto un intenso debate sobre qué animales podrán mantenerse como mascotas en España. La norma, que todavía se encuentra en fase de elaboración, plantea limitar la tenencia de especies exóticas y establecer que solo determinados animales, considerados domésticos, no invasores y adecuados para vivir en cautividad, puedan formar parte de los hogares.
Uno de los principales cambios que plantea la futura normativa es la creación de dos categorías diferenciadas: un listado de especies domésticas y el denominado «Listado Positivo de Animales de Compañía». Esta medida podría tener consecuencias para algunas especies, como periquitos, canarios, tortugas, iguanas y serpientes, que podrían quedar fuera si finalmente no cumplen los criterios establecidos. El objetivo de la nueva regulación es reforzar la protección y el bienestar de los animales.
FAUNA, organización que agrupa a asociaciones españolas de tenedores responsables de nuevos animales de compañía, entre ellos reptiles, aves ornamentales, peces, anfibios y pequeños mamíferos, denuncia que la propuesta «equipara en su tratamiento a los animales capturados en la naturaleza y a los criados en cautividad durante generaciones con documentación CITES acreditativa».
Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con el procedimiento que determinará qué especies podrán formar parte del listado positivo. La inclusión de cada especie se determinará mediante una evaluación técnica en la que se tendrán en cuenta diferentes factores. Entre ellos figuran su alimentación, especialmente que no dependa de otros vertebrados vivos, su capacidad para adaptarse a la vida en cautividad, el riesgo de que pueda convertirse en una especie invasora o venenosa y el peligro físico que pueda representar. También se valorará la posibilidad de que transmita enfermedades a los seres humanos.