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Imke Marks, experta en mascotas: «Cuando descansan peor, están más sensibles, irritables y gestionan peor el estrés»

Mascotas, animales, curiosidades, perros
Un perro cansado. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La primavera supone un reto emocional complejo para muchos perros y gatos. El aumento de estímulos y los cambios en el entorno pueden desencadenar cuadros de nerviosismo que a menudo pasan desapercibidos para los propietarios.

Imke Marks, experta en bienestar animal, analiza los factores que comprometen la tranquilidad de nuestras mascotas en esta época del año.

La falta de descanso aumenta la sensibilidad y dificulta la gestión del estrés de los animales

El cambio de estación altera profundamente el ritmo circadiano de los animales de compañía. Al igual que ocurre con los seres humanos, el incremento de las horas de luz solar y el ajuste horario modifican sus patrones de sueño y descanso.

Según explica Imke Marks, fundadora de la marca española de suplementación Mooiza, esta ruptura de la rutina biológica tiene consecuencias directas en su carácter.

Cuando un perro o un gato no logra un descanso reparador, su umbral de tolerancia disminuye restrictivamente. «Cuando descansan peor, están más sensibles, más irritables y gestionan peor el estrés», afirma la experta.

A menudo, los dueños confunden este estado de inquietud con un simple exceso de energía primaveral, pero en realidad puede esconder una dificultad seria para adaptarse a los nuevos horarios de paseo o comida.

¿Qué factores provocan la ansiedad estacional en perros y gatos?

La primavera funciona como un detonante de estímulos sensoriales que pueden desbordar el sistema nervioso de las mascotas. La apertura de ventanas, el mayor ruido en las calles y la explosión de aromas procedentes de flores y plantas generan una sobrecarga constante.

Marks recuerda que el oído y el olfato de nuestras mascotas poseen una sensibilidad infinitamente superior a la humana, por lo que un cambio ambiental leve para nosotros supone una saturación de información para ellos.

Esta alerta continua suele manifestarse a través de ladridos excesivos, comportamientos destructivos en el hogar, hiperactividad o una incapacidad manifiesta para relajarse.

Además, el aumento de las temperaturas y la luz puede provocar cambios en el apetito o mayor nerviosismo en animales especialmente sensibles.

En el caso de los gatos, la actividad hormonal se intensifica, lo que deriva en maullidos frecuentes, marcaje territorial y, en ocasiones, conductas agresivas derivadas de sus ciclos reproductivos.

Los factores físicos que agravan el malestar emocional. La aparición de alergias al polen y la presencia de parásitos externos, como pulgas y garrapatas, generan picores e incomodidad física.

Estas molestias impiden que el animal concilie un sueño profundo, retroalimentando el ciclo de irritabilidad y cansancio que define la ansiedad estacional.

Rutinas y suplementación natural para mejorar el bienestar de las mascotas

Para mitigar estos efectos, los expertos recomiendan una transición gradual y protegida hacia los hábitos primaverales. Mantener rutinas estables y ofrecer espacios de refugio tranquilos resulta fundamental para que el animal recupere la sensación de control sobre su entorno.

Marks advierte que aumentar la actividad física de forma brusca no siempre ayuda. Los perros con miedos previos o sensibilidad acústica necesitan una adaptación pausada para no sentirse sobrepasados.

En este proceso, el apoyo nutricional emerge como una herramienta eficaz. La marca Mooiza propone el uso de suplementos naturales, como Mooiza Zen, que utilizan ingredientes como la valeriana, el hipérico, la rosa canina y el L-triptófano.

Estos componentes ayudan a gestionar el estrés de forma progresiva sin recurrir a la sedación, favoreciendo que el animal recupere la calma de manera natural.

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