Una experta advierte a los dueños de perros: «Aumentar su actividad física no siempre es positivo»
La primavera altera el comportamiento de muchos perros. Aunque el buen tiempo invita a pasar más horas en el exterior, este cambio de estación puede generar una ansiedad silenciosa en los animales de compañía.
Imke Marks, especialista en bienestar animal, alerta sobre los peligros de forzar el ejercicio físico sin atender a las necesidades emocionales de las mascotas, que a menudo sufren una sobrecarga sensorial agotadora.
¿Por qué el exceso de ejercicio puede ser perjudicial para tus perros en primavera?
Muchos propietarios cometen el error de pensar que, ante un perro más inquieto o nervioso en esta época, la solución es agotarlo básicamente. Sin embargo, Imke Marks, fundadora de la marca española de nutracéutica Mooiza, advierte que aumentar la actividad de forma brusca no siempre resulta beneficioso.
Para animales que ya sufren de sensibilidad acústica, miedo a otros perros o ansiedad por separación, la sobreexposición al entorno primaveral puede resultar contraproducente.
El entorno exterior en primavera se convierte en un bombardeo constante de estímulos. La apertura de ventanas, el aumento del ruido callejero y la mayor afluencia de personas en parques saturan los sentidos de los canes.
Dado que el olfato y el oído de los perros son significativamente más agudos que los humanos, lo que nosotros percibimos como un paseo agradable puede suponer para ellos una sobrecarga que les impide relajarse, manteniéndolos en un estado de alerta permanente.
¿Cuáles son las causas de la ansiedad estacional en las mascotas?
Las alteraciones del comportamiento no responden únicamente a factores externos, sino también a cambios biológicos profundos. El incremento de las horas de luz y el cambio de horario desajustan el ritmo circadiano de los animales, afectando directamente a sus patrones de sueño y descanso.
Un perro que no descansa correctamente se vuelve más irritable, gestiona peor el estrés y muestra signos de hiperactividad que los dueños suelen confundir con un exceso de energía vital.
Además de los factores neurológicos, la primavera trae consigo retos físicos que incrementan el malestar. La presencia de polen, el aumento de parásitos como pulgas y garrapatas, y las posibles reacciones alérgicas generan picores e incomodidad física.
Este malestar persistente impide que el animal logre un sueño reparador, alimentando un ciclo de nerviosismo y comportamientos destructivos o ladridos excesivos que afectan a la convivencia en el hogar.
Recomendaciones para gestionar la hiperactividad y el estrés primaveral de tu perro
Para mitigar estos efectos, los expertos recomiendan un enfoque integral que priorice la salud mental del animal. Mantener rutinas estables en los horarios de comida y paseo ayuda a dar seguridad al perro frente a la incertidumbre del cambio estacional.
En lugar de caminatas atenuantes, resulta preferible fomentar el ejercicio físico moderado y proporcionar espacios de calma donde la mascota pueda desconectar de los estímulos externos.
En casos donde la adaptación resulte especialmente difícil, el apoyo nutricional es una herramienta eficaz. Según la experta de Mooiza, el uso de suplementos naturales con ingredientes como la valeriana, el hipérico, la rosa canina y el L-triptófano puede ayudar a recuperar la calma de forma progresiva.
Estos compuestos no sedan al animal, sino que facilitan la gestión del estrés y ayudan a regular su sistema nervioso de manera orgánica.
La clave reside en una adaptación gradual y respetuosa con los tiempos que cada mascota necesita para procesar la nueva estación.