Los educadores caninos coinciden: «Que dos perros corran y salten juntos no significa que estén jugando, puede que no sepan gestionar la situación de otra manera»
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A primera vista, puede parecer una escena completamente normal: dos perros corriendo por el parque, persiguiéndose, saltando y lanzándose al suelo mientras sus dueños los observan convencidos de que están jugando. Sin embargo, detrás de esos movimientos puede haber tensión, miedo, incertidumbre o incluso una dificultad para gestionar correctamente la situación.
Los educadores y expertos en comportamiento canino insisten en la importancia de aprender a interpretar el lenguaje corporal de los perros. Y es que uno de los errores más habituales consiste precisamente en asumir que cualquier interacción es una señal de diversión. «Que dos perros corran y salten juntos no significa que estén jugando, puede que no sepan gestionar la situación de otra manera», afirman.
¿Cómo saber si dos perros están jugando?
Luis Vallbona, veterinario y educador canino de El Perro Limón, aborda una situación muy habitual en uno de sus últimos vídeos en redes sociales: dos perros se mueven, corren o se persiguen. Normalmente, solemos asumir que están jugando, pero, ¿cómo podemos distinguir realmente el juego de otro tipo de interacción? «Vemos a dos perros interactuar y lo primero que pensamos es que están jugando», comienza explicando Vallbona.
Sin embargo, hay que prestar especial atención al lenguaje corporal. Entre las señales relacionadas con el juego se encuentra la conocida como «play bow», una postura en la que el perro baja la parte delantera de su cuerpo mientras mantiene elevada la zona posterior.
«¿Alguna vez le has guiñado el ojo a alguien para advertirle de que lo que viene a continuación es broma? ¡Eso es una metaseñal! En perros, hasta el momento se consideraba que levantar el culo y agachar la parte delantera del cuerpo era una metaseñal con la que un perro le decía al otro: “Oye, lo que viene a continuación es juego, no te enfades aunque me muestre un poco brusco. No va en serio», explica Alba Benítez, fundadora de SiMiPerroHablara.com.
Al igual que los humanos, los perros también utilizan movimientos y posturas para comunicarse, establecer límites o reaccionar ante situaciones desconocidas. Por este motivo, Vallbona señala que una interacción que desde fuera puede parecer divertida puede responder en realidad a circunstancias muy diferentes. Puede que simplemente estén jugando, pero no tiene por qué ser necesariamente así, y esto es algo que todos los propietarios deberían conocer a la hora de salir a pasear con sus mascotas.
Cuando comienza el juego, los perros suelen acercarse de forma lateral y no directamente de frente. Su postura corporal se relajada, mientras que durante una pelea los músculos se tensan y el cuerpo adquiere una apariencia mucho más rígida. Algo parecido sucede con la cola: durante el juego puede permanecer levantada y moverse con frecuencia, mientras que en una situación de conflicto suele estar entre las patas o elevada, pero completamente rígida.
Tampoco hay que alarmarse automáticamente si los perros se muerden, gruñen o se lanzan al suelo. Si los mordiscos son suaves y ambos animales se separan rápidamente, lo más habitual es que formen parte del juego. En cambio, si un mordisco es fuerte, se mantiene durante tiempo o provoca una herida, es necesario intervenir. También el tono de las vocalizaciones puede aportar información: durante el juego, los gruñidos y ladridos suelen ser más puntuales y agudos, mientras que en una pelea pueden adquirir un tono más grave y amenazante.
Cuando dos perros comienzan a perseguirse, también es posible observar determinados detalles que ayudan a diferenciar el juego de un enfrentamiento. En una situación lúdica, ambos suelen alternar los roles, de manera que no siempre es el mismo animal el que persigue al otro, sino que intercambian los roles a lo largo de la interacción.
Por último, la posición de la boca también puede ser muy reveladora. Cuando los perros juegan, suelen mantener la mandíbula relajada, a menudo con la lengua fuera y los dientes inferiores ligeramente visibles. Durante una pelea, en cambio, la mandíbula se mantiene tensa y los labios se retraen, dejando al descubierto una mayor parte de la dentadura.
Cómo actuar
La explicación de Vallbona no se limita a identificar las señales que indican si un perro está jugando. Cuando el animal muestra incomodidad, miedo o tensión, la persona que está a su lado tiene la responsabilidad y la posibilidad de intervenir para evitar que la situación vaya a más. «Puede ser que no sepa gestionar la situación de otra manera que no sea con dinamismo», apunta.
En caso de que dos perros empiecen una pelea, nunca se debe agarrar el collar de ninguno de ellos. En ese momento los perros están completamente centrados en el enfrentamiento, por lo que hay que actuar con mucho cuidado. Si sois dos personas, cada una debe encargarse de un perro. Los expertos recomiendan sujetarlo por las patas traseras, levantarlas y tirar hacia atrás hasta llevar al animal a una distancia segura, donde pueda empezar a tranquilizarse. En caso de que estés solo, debes intentar separar al perro que sea más grande.