El black Espinar era consejero de una constructora de 330 millones cuando financió la VPO de su hijo
El diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid Ramón Espinar Merino recibió 60.000 euros de su entorno familiar más cercano para comprar en 2007 un piso de protección oficial. El también senador autonómico apenas tenía entonces 21 años y ningún ingreso, lo que no fue obstáculo para que el banco le concediera la correspondiente hipoteca para adquirir un tipo de vivienda destinada a personas con pocos recursos.
La compra bajo estas premisas contrasta con el hecho de que su padre, Ramón Espinar Gallego, era en esos momentos uno de los tres consejeros de la constructora Copasa, cuya importancia queda evidenciada en su facturación anual por aquel entonces: 330 millones de euros. Espinar padre ha estado vinculado a otras 27 sociedades, aunque la más pujante en el aspecto económico es Copasa, una constructora de obra civil y edificaciones singulares.
Espinar Gallego, ex presidente de la Asamblea de Madrid e imputado por el uso de las tarjetas black cuando era consejero de Caja Madrid, lo que le ha llevado ante la justicia por la apropiación indebida de 178.000 euros, tenía además otras fuentes de ingresos a través de su entramado empresarial (abogacía, construcción de colegios, inversiones…) cuando su hijo decidió comprar un tipo de vivienda que las instituciones ponen en el mercado para que accedan a ellas personas con medios económicos muy limitados.
Espinar hijo, que curiosamente se muestra muy activo en la redes sociales atacando a quienes él considera especuladores y se proclama «hijo de los obreros que nunca pudísteis matar», solicitó su piso de protección oficial cuando en realidad tenía un respaldo económico evidente. Su padre le financió buena parte de la operación de compra, pero resulta obvio que pudo haberle costeado cualquier tipo de vivienda privada si se tienen en cuenta sus vínculos con el sector de la construcción y sus notables ingresos.
La importancia de Espinar padre en Copasa queda demostrada en el hecho de que era uno de los consejeros que firmaban las cuentas de la empresa. Precisamente en 2007, año en el que su hijo accedía a la VPO que le acabó reportando 19.000 euros limpios, la constructora cerraba el ejercicio con unos beneficios cercanos a los 17 millones de euros antes de impuestos. Buena parte de su labor se centraba en obras públicas, pero también se ocupaba de edificar zonas residenciales.
Otra sociedad vinculada al ladrillo, Antamira Patrimonio –empresa participada por la anterior y presidida por el padre del futuro líder podemita– suponía también otra fuente de ingresos para Espinar Gallego, ya que facturaba 2,1 millones con cero empleados en el año 2008, según reflejan sus propias cuentas depositadas en el registro mercantil.
Todos estos datos contrastan con las explicaciones del dirigente podemita tras hacerse pública la operación de compra y posterior venta del piso protegido. Espinar asegura que lo vendió porque no pensaba usarlo y porque descubrió que no tenía dinero para afrontar sus obligaciones.
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