Rodrigo Ballester: «La UE quiere deshacerse de Orbán antes de las elecciones de Italia, España, Francia y Polonia de 2027»

Rodrigo Ballester, director de Mathias Corvinus Collegium (MCC), uno de los centros educativos más importantes de Hungría, alerta del riesgo de que la Unión Europea anule las elecciones en el país si gana este domingo Viktor Orbán, el líder de Fidesz. Ballester, como comisionado del Ministerio de Educación del Gobierno de Orbán conoce en profundidad el bloqueo al que Bruselas ha sometido durante años a los estudiantes húngaros, por ejemplo, cancelando el programa Erasmus en el país. Una manera, interpreta, de condicionar el voto juvenil.
En su reciente visita, el vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, ofreció un coloquio en la sede de MCC de Budapest. OKDIARIO conversa con Ballester sobre el mensaje que el Gobierno de Trump lanzó a favor de la «libertad de expresión», así como el alcance que tendría su apoyo en un esperable enfrentamiento político con la UE tras el domingo.
La visita de J. D. Vance a Hungría
P.– ¿Qué significa para una institución como la suya recibir al vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, en un momento clave como las elecciones húngaras?
R.- Vino hace dos días y estuvo aquí, en el Mathias Corvinus Collegium (MCC). Fue un momento histórico. Dejó mensajes muy claros en un contexto clave para Hungría, a tan solo dos días de unas elecciones muy intervenidas desde hace meses. Especialmente en el último mes, la Unión Europea y varios gobiernos han estado presionando, espiando a ministros e intentando influir en el proceso electoral, como ya ha ocurrido en países como Rumanía, Georgia o, en menor medida, Polonia.
La gran pregunta es si aún es posible tener elecciones libres, especialmente para los líderes conservadores, sin que el establishment europeo intervenga, como lo ha hecho ya en otros países. Por eso era tan importante su visita. El representante de la potencia más importante del mundo vino a decir claramente que apoyan a Viktor Orbán y a criticar duramente a la Unión Europea, a la que acusó de hacer Europa menos segura, menos próspera y menos libre. Fue una llamada de atención directa a Bruselas.

Los ataques a Orbán por la UE
P.– ¿Por qué cree que ahora se han intensificado los ataques contra Viktor Orbán?
R.- Porque existe un interés casi personal en que Orbán no gane. Representa lo contrario al actual liderazgo de la Unión Europea: defiende la soberanía nacional, rechaza el wokismo y se opone a una guerra abierta con Rusia, apostando por negociaciones de paz. Esto último no goza de popularidad entre los políticos de los países, pero sí que entre el pueblo.
Por eso intentan desacreditarlo, llamándolo “títere de Putin” en una especie de histeria colectiva. Es la nueva desacreditación, igual que antes nos llamaban “fascistas”. Incluso hemos llegado al punto de que diputados europeos han pedido intervenir si el resultado electoral no es el que esperan. Eso podría significar anular elecciones, como ya ocurrió en Rumanía.
Año 2027: Rally de elecciones en Europa
P.– Mirando al futuro, 2027 será un año clave en Europa. ¿Qué papel juegan estas elecciones húngaras?
R.– Son fundamentales. En 2027 habrá elecciones en países clave como Polonia, España, Francia e Italia, y podrían cambiar la orientación política de la Unión Europea.
El liderazgo actual [de la UE] quiere deshacerse de Orbán antes de que eso ocurra, porque es el principal obstáculo para imponer su agenda. Tiene un año para hacerlo. Existe la sensación de que están dispuestos a todo para que pierda. Hay precedentes: en Rumanía se anularon elecciones, en Polonia se condicionó financiación.
En Hungría incluso se han filtrado conversaciones del gobierno de hace dos años en plena campaña. Esto es algo soviético.
El Erasmus no es para los húngaros
P.– En el ámbito educativo, los estudiantes húngaros llevan años excluidos del programa Erasmus. ¿Qué impacto tiene?
R.– Es una situación muy grave. Unos 204.000 estudiantes húngaros no pueden acceder a Erasmus. Y no hay una razón real. La Comisión Europea ha alegado un posible conflicto de interés en universidades, pero sin pruebas. Los estudiantes de Gaza, Irán, China, o incluso de Rusia, pueden tener acceso a Erasmus.
Es una medida injustificada que se está utilizando como herramienta política, enviando el mensaje de que, si quieren recuperar Erasmus, deben votar contra Orbán.
Qué significa el apoyo de EEUU a Hungría
P.– ¿Cómo interpreta la participación directa de figuras estadounidenses en este contexto electoral?
R.– La administración estadounidense ha sido muy clara: defiende una Europa basada en la soberanía y la libertad de expresión. Han criticado el intervencionismo de la Unión Europea, incluso en redes sociales.
Por ejemplo, existe un mecanismo europeo que monitoriza y limita contenidos en plataformas digitales relacionados con el gobierno húngaro. Se llama mecanismo de respuesta rápida, donde 40 personas (fact checkers) donde participan, entre otros Nwetral y Maldita, para indicarle a Facebook qué información de la página de Orbán se puede subir o no. Eso, para Estados Unidos, es inaceptable. Porque para ellos la libertad de expresión es innegociable. Su mensaje es claro: dejar que los húngaros decidan libremente.
Eso es una humillación para la UE de la que no se van a recuperar. Si gana Orbán el domingo, los problemas empezarán el lunes o martes, porque van
P.– ¿Qué significa ese apoyo para Hungría?
R.- Es muy significativo. Que una potencia como Estados Unidos respalde el derecho de Hungría a decidir libremente es una señal fuerte. Supone una presión sobre la Unión Europea para que no actúe contra el país si el resultado electoral no le gusta.
Si Orbán gana, es probable que las tensiones aumenten inmediatamente. La Unión Europea podría reaccionar con medidas de presión. Lo que ocurra aquí será una lección para toda Europa.
P.– ¿Y qué pueden esperar de Estados Unidos después de las elecciones?
R.– Esperamos que mantenga ese apoyo político y que presione para evitar sanciones o castigos económicos por parte de la Unión Europea. También que intervenga en cuestiones como las restricciones a estudiantes o ciertas leyes europeas que afectan a la libertad de expresión, como la Digital Service Acts, una ley absolutamente orwelliana. En definitiva, un apoyo político que actúe como garante de que se respete la voluntad democrática.
P.– Este mensaje se ha transmitido ante estudiantes jóvenes. ¿Qué imagen cree que se proyecta de Hungría?
R.– Muchas de las críticas que recibe Hungría son exageradas o falsas. En realidad, aquí hay un alto nivel de libertad: en la vida cotidiana, en la universidad y en los medios. En nuestro centro, por ejemplo, hay pluralidad de pensamiento y no se cancela a nadie. En Hungría las mujeres están más seguras, libres de ideología woke. Hay más libertad de prensa porque hay más medios que reflejan también la sensibilidad conservadora.
Yo, por ejemplo, en España no podría hablar ni más de dos minutos en la Complutense de Madrid… Sin embargo, aquí invitamos también a voces de izquierdas. Esa apertura es, precisamente, lo que molesta a algunos sectores.