Francia

Francia suspende las clases ante las violentas protestas donde 215 alumnos y 85 profesores han sido heridos

Lecornu asegura que este es el resultado de la "trivialización de la violencia"

Francia suspende las clases ante las violentas protestas donde 215 alumnos y 85 profesores han sido heridos
Protestas estudiantiles en París (Ep)

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha confirmado este martes ante la Asamblea Nacional la suspensión temporal de las clases en Francia y ha presentado un balance de heridos debido a las protestas educativas: cerca de 215 estudiantes y 85 profesores han resultado heridos desde el estallido de las revueltas.

En concreto, Lecornu ha condenado las lesiones entre el personal docente: «Es el número más grande de heridos en el sistema educativo nacional desde hace décadas». El primer ministro no ha precisado exactamente en qué estado se encuentran los heridos, pero sí que ha confirmado que la mayoría son víctimas de episodios violentos. También ha aprovechado para defender la actuación policial.

El jefe del gobierno francés ha corroborado que el número de heridos que aparece en el balance presentado es el resultado de la «trivialización de la violencia», y ha rechazado rotundamente que existan «instrucciones políticas» para dirigir una ola de «represión social» contra los manifestantes.

Antes de anunciar la decisión de suspender las clases por lo menos hasta este fin de semana por instrucción del ministro de Educación, Édouard Geffray, el primer ministro francés añadió que decir «violencia policial» sugería que hay instrucciones políticas y que eso es «falso» y es una «mentira».

Lecornu ha explicado que a partir de mañana por la mañana» los horarios lectivos quedan completamente suspendidos para que cada equipo directivo tenga tiempo para dedicarlo a la democracia interna de los centros de enseñanza secundaria».

Se han realizado, según la policía francesa, unos 6.059 arrestos desde el estallido de las protestas el pasado 28 de septiembre; más de 5.000 detenidos, según el balance provisional del Ministerio del Interior, son menores de edad.

Sin embargo, quien sí que ha protestado en contra de la actuación policial ha sido la Comisión Nacional Consultiva de Derechos del Hombre (CNDCH) del país, que ha mostrado este martes su «máxima preocupación» ante el «uso desproporcionado de la fuerza» por parte de la policía.

En un comunicado, ha pedido al gobierno «reforzar el diálogo con la juventud» y «garantizar el ejercicio de sus derechos». En su calidad de institución nacional de derechos humanos, la CNCDH ha subrayado que la gestión de las protestas estudiantiles «exige, ante todo, mesura, escucha y un respeto estricto de libertades fundamentales».

Inicio de las protestas

El 17 de septiembre de 2026, en el Lycée Antoine de Saint-Exupéry, ubicado en Créteil, París, los profesores del centro educativo estaban de huelga para denunciar la falta de personal y recursos. Los estudiantes del centro decidieron unirse a sus profesores, organizando un bloqueo pacífico en la entrada utilizando vallas y contenedores.

Esta acción fue grabada y difundida por redes sociales; rápidamente el vídeo fue viral y provocó un efecto contagio a otros centros educativos del país. En un principio, tanto estudiantes como profesores reivindicaban la falta de recursos, personal, aulas masificadas, horarios extenuantes, instalaciones deficientes, etc.

Aunque en un principio era una protesta pacífica, a partir del 1 y 2 de octubre la situación dio un giro; se empezaban a registrar incendios provocados por los manifestantes, destrucción del mobiliario urbano, lanzamiento de fuegos artificiales contra los centros y fuertes choques callejeros. Por ello, la policía tuvo que intervenir.

La crispación política aumentó cuando el gobierno francés anunció medidas firmes en vez de establecer un diálogo, algo complicado, ya que la situación estaba fuera de control. El gobierno quiso establecer una reforma legal para sancionar económicamente a los padres de los menores implicados en los disturbios, con multas de hasta 10.000 euros; esto cabreó mucho más a los jóvenes, radicalizándose y convirtiendo lo que era una protesta pacífica en un movimiento violento.

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