Europa

París, epicentro de la ofensiva yihadista contra Occidente

Atentados en Europa desde 2015. (Edición: Enrique Falcón)

París es el centro de los objetivos del terrorismo yihadista desde hace años. Europa está siendo atacada desde hace años: el 11M de Madrid, el 7J de Londres… Pero la ofensiva definitiva comenzó hace poco más de dos años. Y fue en la capital francesa.

El 7 de enero de 2015, dos hombres enmascarados entraron en la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo. Gritaban “¡Alahu akbar!”, Alá es grande. Pero lo que era verdaderamente grande era su odio y los fusiles de asalto con los que arrasaron las oficinas. Dejaron 12 muertos y 11 heridos en su ‘venganza’ por la publicación de diversas viñetas y portadas representando a Mahoma en los años anteriores.

A la salida, uno de los terroristas disparó mortalmente contra un agente de la policía francesa que había caído al suelo mientras se acercaba a la zona, alertado por los disparos. Eran yihadistas, se identificaron como miembros de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), y lograron huir durante dos días. Se los identificó, eran los hermanos Saïd y Chérif Kouachi, jóvenes radicalizados, nacidos en París de padres argelinos.

Dos días después, fueron cercados en la sede de una empresa de señalización de la comuna de Dammartin-en-Goële. Fueron abatidos cuando salieron pegando tiros del inmueble.

Ese mismo 9 de enero, su cómplice, Amedi Coulibaly, asaltó un supermercado kosher —comida judía— en las afueras parisinas, en Port de Vincennes, y tomó como rehenes a sus clientes, asesinado a cuatro de ellos. Un día antes había abatido a un policía de varios disparos por la espalda. Coulibaly fue abatido en un asalto de la policía a la tienda.

Esos días, Europa se dio cuenta de que todo había cambiado. Se activó la llamada ‘operación Centinela’ que movilizó miles de militares y policías por todo el país, elevando el ‘Vigipirate’, el nivel de alerta terrorista en Francia, al máximo nivel.

Un movimiento a lo largo de todos los países aliados de Occidente bajo el lema improvisado de ‘Je suis Charlie’ (Yo soy Charlie), mostró el compromiso de con los valores de la libertad de expresión y de credo y contra la violencia terrorista. Pero en sólo 10 meses el lema viró a ‘Je suis Paris’ (Yo soy París).

El 13N en París

El 13 de noviembre de 2015, 137 personas fueron asesinadas y otras 415 resultaron heridas en lo que se pudo calificar como un ataque terrorista a gran escala contra la ciudad cuna de la revolución que dotó de derechos al hombre y al ciudadano. Esa noche se jugaba en el Stade de France, en la localidad de Saint-Denis a las afueras de la capital, un partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Francia y Alemania. Un estruendo inquietó a todo la grada, en cuyo palco de autoridades estaban el presidente francés, François Hollande, y el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier. Fue el inicio de una noche de terror en la capital francesa.

Fueron dos los atacantes que trataron de provocar una enorme matanza en el estadio. Uno de ellos huyó, acobardado, tras la explosión suicida del primero, a quien se le impedía el paso a las instalaciones por las sospechas que levantó. Su reacción fue salir corriendo y hacer explosionar un cinturón de explosivos. En ese escenario murieron 10 personas.

Prácticamente a la vez, varios barrios de París se convirtieron en el foco del horror. En el distrito X de París, un tiroteo en el restaurante Petit Cambodge dejó cuatro muertosLos terroristas dispararon también sobre los clientes y los paseantes junto al bar Le Carillon, en la calle Alibert, en pleno Canal Saint-Martin, la zona de copas más moderna y concurrida de ParísAllí murieron 11 personas.

En el teatro Bataclan, en el distrito XI, varios terroristas irrumpieron en un concierto de los Eagles of Death Metal. Al menos 80 personas murieron tiroteadas.

Sin solución de continuidad, otro yihadista atacó a los comensales reunidos en la terraza de la pizzería La Casa Nostra, ubicada en la calle de la Fontaine au Roi. Según los testigos de los hechos, el atacante disparó con un arma automática acabando con la vida de cinco personas.

Otro ataque a un bar, el conocido La Belle Équipe, entre las calles Faidherbe y Charonne en el XI Distrito de París, dejó 18 cadáveresEn el restaurante Le Comptoir Voltaire, otro terrorista se suicidó activando otro cinturón explosivo, sin causar ninguna otra víctima aparte de sí mismo.

Los ocho terroristas, de los que el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) dijo que eran “hermanos combatientes” suyos, fueron identificados por la Fiscalía Antiterrorista de París. Todos eran franceses, de segunda o tercera generación, algunos de ellos residían en Bélgica… y uno de ellos, el huido en el Stade de France era Salah Abdeslam, quien logró incluso pasar la frontera y esconderse en el barrio de Molenbeek, famoso por su infiltración islamista y la poca capacidad de la policía belga para controlarlo.

“¡Alahu akbar!”

Desde entonces, se han sucedido más ataques contra la libertad en Francia. Al cumplirse un año del ataque a Charlie Hebdoun hombre que portaba un cinturón falso de explosivos atacó a varios policía con un cuchillo cerca de una comisaría en el distrito XVIII de la capital francesa al grito de “¡Alahu akbar!”. Murió abatido por la Policía.

El 13 de junio de 2016, una pareja de policías fueron asesinados en su domicilio de Magnanville, a 50 kilómetros al noroeste de París. El asesino fue identificado como un yihadista, también francés, que actuó en nombre del autodenominado Estado Islámico. Y el día de la Fiesta Nacional francesa, el 14 de julio de 2016, un tunecino de nombre Mohamed Lahouaiej Bouhlel, arrolló con un camión a decenas de ciudadanos en el paseo de los Ingleses de Niza: 84 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas.

El resto de Europa tampoco se ha librado. El 22 de marzo de 2016, fue Bruselas, capital europea, la atacada en su aeropuerto y la red de Metro. Murieron 32 personas. El 19 de diciembre del mismo año, 11 personas murieron también arrolladas por un camión en un mercado navideño de Berlín. El 22 de marzo de 2017, un año después del ataque a Bruselas, fue Londres el escenario de un atropello masivo y un ataque al Parlamento: murieron cinco personas además del atacante, un hombre de 52 años identificado como Khalid Masood. El ISIS reivindicó la autoría de todos estos ataques.

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