EEUU prepara abordajes a barcos iraníes en todo el mundo para elevar la presión por el cierre de Ormuz
Washington endurece su estrategia naval contra rán en plena crisis por el estrecho de Ormuz

EEUU prepara una nueva fase de presión naval contra la dictadura de los ayatolás de Irán. Washington prepara así abordajes a barcos iraníes en todo el mundo para elevar la presión por el cierre del estrecho de Ormuz.
El ejército de Estados Unidos se prepara para abordar en los próximos días buques vinculados a Irán, según han informado funcionarios estadounidenses, en una operación que ampliaría de forma significativa el alcance de su estrategia de presión económica y militar. La medida incluye la persecución de embarcaciones en todo el mundo que, según Washington, estén relacionadas con la red logística iraní.
Las autoridades estadounidenses aseguran que el objetivo es incautar petroleros y buques mercantes en aguas internacionales, extendiendo así la ofensiva más allá de Oriente Medio y afectando a rutas marítimas globales utilizadas por el comercio energético.
Tensión en el estrecho de Ormuz
La planificación de esta nueva fase se produce en un contexto de creciente inestabilidad en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta, por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
The U.S. naval blockade continues… pic.twitter.com/EBvglrf6FA
— U.S. Central Command (@CENTCOM) April 17, 2026
El ejército iraní ha reforzado en los últimos días su control sobre la zona y, según diversos informes, ha atacado varios buques mercantes. Teherán ha declarado que mantiene una supervisión estricta del tránsito marítimo, lo que ha provocado preocupación entre las navieras internacionales.
Confusión por mensajes contradictorios
La situación se ha visto agravada por mensajes contradictorios emitidos desde el propio gobierno de la dictadura de los ayatolás. Mientras el ministro de Asuntos Exteriores anunció recientemente la apertura total del estrecho al tráfico comercial —una declaración que fue inicialmente bien recibida por el presidente estadounidense Donald Trump—, el aparato militar iraní negó posteriormente dicha reapertura.
Esta contradicción ha generado confusión en el sector marítimo, provocando que varias embarcaciones reconsideren sus rutas o suspendan temporalmente el tránsito por la zona.
Washington intensifica la presión
La administración del presidente Trump sostiene que el aumento de la presión económica busca forzar a la dictadura de los ayatolás de Irán a reabrir completamente el estrecho de Ormuz y a realizar concesiones en su programa nuclear, uno de los principales puntos de fricción entre ambos países.
El presidente estadounidense afirmó recientemente que Irán habría aceptado entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido a Estados Unidos, aunque estas afirmaciones fueron rechazadas por Teherán.
El programa nuclear, eje del conflicto
En paralelo, continúan las negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, incluyendo el nivel de enriquecimiento de uranio permitido y la posibilidad de desbloquear fondos congelados en el extranjero que podrían alcanzar miles de millones de dólares.
Estas cuestiones siguen siendo el núcleo de un posible acuerdo que, de no alcanzarse, podría agravar aún más la tensión regional.
Incautaciones y ampliación del operativo
Según el Comando Central de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses ya han interceptado 23 buques que intentaban salir de puertos iraníes como parte de un bloqueo parcial. La nueva estrategia ampliaría estas acciones a nivel global.
Esto incluiría la posibilidad de tomar control de embarcaciones iraníes en cualquier parte del mundo, incluidas aquellas que transportan petróleo fuera del Golfo Pérsico o armamento destinado a apoyar al régimen.
Advertencia militar de Washington
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, afirmó que Estados Unidos «perseguirá activamente a cualquier buque con bandera iraní o a cualquier embarcación que intente proporcionar apoyo material a Irán».
Según explicó, esta política también abarcará a los denominados buques de la “flota oscura”, embarcaciones que operan de forma clandestina para evitar sanciones internacionales, controles regulatorios o requisitos de seguro.
La escalada marca un nuevo punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Teherán, con implicaciones directas sobre el comercio mundial de energía y la estabilidad de una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.