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Todos conocen la torre de París, pero la mejor obra de Eiffel en España fue un puente ferroviario demolido hace 94 años en un pueblo extremeño

Un ferrocarril cruza por el puente ferroviario de Gustave Eiffel en Alconétar, al norte de Cáceres. Foto: J. M. Mellado
Un ferrocarril cruza por el puente ferroviario de Gustave Eiffel en Alconétar, al norte de Cáceres. Foto: J. M. Mellado
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El puente ferroviario de Alconétar, diseñado por Gustave Eiffel sobre el río Tajo en la provincia de Cáceres, fue durante décadas la mayor obra que el ingeniero francés construyó en España. Con 367 metros de estructura metálica y cerca de 700 toneladas de acero, salvaba el río para permitir el paso de la línea ferroviaria Madrid-Lisboa.

Sin embargo, hace 94 años, en agosto de 1932, fue desmantelado y vendido como chatarra. Recientemente, el Archivo de la Diputación Provincial de Cáceres acaba de recuperar la documentación completa de un proyecto paralelo al puente.

Se trataba de una iniciativa impulsada en 1881 para ampliar la infraestructura con pasos laterales destinados al tránsito de personas, caballerías y ganado, según informa la Diputación de Cáceres. Entre los fondos recuperados figuran los planos originales elaborados por los talleres de Eiffel para esa ampliación, considerados de «extraordinario valor histórico».

El puente extremeño que Eiffel citó como una de sus grandes obras

El viaducto de Alconétar fue construido en 1881 por los talleres de Eiffel en Garrovillas de Alconétar, en la provincia de Cáceres. Su función era resolver el trazado entre las dos capitales ibéricas, el paso sobre el río Tajo en el norte de Extremadura.

La estructura metálica medía 367 metros de longitud y tenía ocho vanos (seis de 48,51 metros y dos de 37,72 metros), con una altura de 5,40 metros. La inauguración de la línea tuvo lugar el 8 de octubre de 1881 y contó con la presencia del rey Alfonso XII de España y el rey Luis I de Portugal, lo que da una idea de la importancia estratégica que se le atribuía a la conexión ferroviaria.

El propio Eiffel consideró la obra entre sus realizaciones más significativas: en 1889, cuando pronunció su discurso de aceptación de la Legión de Honor desde la Torre Eiffel, citó el puente de Alconétar junto a estructuras construidas en los Andes, Oporto, Rumanía y Cochinchina.

Pedro Plasencia Lozano, profesor asociado de la Universidad de Oviedo e investigador especializado en el patrimonio de obras públicas, describió en sus investigaciones el viaducto como «la mayor obra construida en España por Gustave Eiffel».

Según Alkonétara, Plasencia Lozano consultó el Archivo Histórico Ferroviario de Madrid, el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares y los Archivos Nacionales del Mundo del Trabajo de Roubaix (Francia) para documentar la historia del puente.

El proyecto de ampliación de Gustave Eiffel que nunca se ejecutó en Cáceres

Al mismo tiempo que se construía el puente ferroviario, la Diputación de Cáceres impulsó un expediente para ampliar la infraestructura con pasos laterales. El objetivo era mejorar las comunicaciones entre los municipios situados entre Cáceres y Malpartida de Plasencia, aprovechando la nueva obra para el tránsito de personas y ganado, además del ferrocarril.

Los talleres de Eiffel llegaron a elaborar los planos originales para esa ampliación. Sin embargo, el proyecto nunca se ejecutó por falta de financiación y escaso respaldo económico de los municipios afectados.

Esos documentos permanecieron en el archivo sin que su existencia fuera conocida hasta el hallazgo reciente. La Diputación los exhibió el 12 de junio durante una visita guiada organizada en el marco de la Semana Internacional de los Archivos.

La demolición de 1932 y los pilares bajo el embalse

El puente ferroviario de Alconétar funcionó durante algo más de cinco décadas. En 1925, una instrucción oficial modificó las exigencias para los puentes ferroviarios españoles. Ante esa normativa, el ingeniero de la compañía ferroviaria Fernando del Pino propuso sustituir la estructura metálica por un puente de hormigón, argumentando mayor economía (el coste estimado era de 1.300.000 pesetas, equivalentes a 7.813 euros).

Plasencia Lozano sostiene que «el motivo que se argumentó entonces para demoler la estructura fue absurdo».

En agosto de 1932 se firmó el proyecto de desguace del tramo metálico y la demolición de las pilas de fábrica. La estructura fue vendida como chatarra; lo que no se demolió fueron los pilares de sillería y ladrillo, que permanecen hoy sumergidos bajo el embalse de Alcántara, el segundo más grande de España con 3.162 hectómetros cúbicos de capacidad.

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