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Ni caldo ni potes: el impresionante guiso marinero de los gallegos perfecto para combatir el frío en invierno

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando las temperaturas bajan, la solución no está en poner la calefacción al máximo ni en cubrirse con mantas. El cuerpo pide un plato caliente, de los que se sienten reconfortantes de verdad, y ahí es donde los guisos de toda la vida cobran protagonismo.

En Madrid destaca el cocido; en Asturias, las fabes. Pero en Galicia hay un guiso marinero del que casi no se habla y que resulta perfecto para combatir el frío y que encanta a quienes lo prueban. Es sencillo, sabroso y muy casero.

Este es el guiso marinero que se come en Galicia y que calienta en invierno

El guiso que hay en Galicia y que mejor encaja en invierno es el guiso de choupas. La choupa, también conocida como pota o volador, se parece mucho al calamar, aunque su carne resulta más firme y algo más rosada. Por eso funciona mejor guisada y con tiempo.

No es un plato rápido, sino que requiere paciencia. La pota necesita cocción lenta para quedar tierna, pero a cambio aporta un sabor más intenso. Mientras hierve despacio, va soltando su propio jugo y deja un caldo potente.

Tradicionalmente se acompaña de patatas chascadas, guisantes y verduras básicas. El pimentón marca el carácter y, según la casa, aparece una hoja de laurel o un toque mínimo de picante. Además, es un guiso completo. Aporta proteína, hidratos y líquido en la misma cazuela. Llena sin resultar pesado y mantiene el calor durante horas.

Receta tradicional del guiso de choupas

Esta versión respeta la forma clásica de prepararlo, pensada para que la pota quede tierna.

Ingredientes (para 4 personas):

Preparación del guiso de choupas:

Para acompañar este guiso, lo ideal es no complicarse. Un buen pan artesano resulta casi imprescindible, sobre todo para aprovechar la salsa que queda en el plato. Un pan de hogaza, con corteza firme y miga consistente, encaja especialmente bien.

Al ser un plato caliente y bastante completo, conviene añadir algo ligero. Por ejemplo una ensalada sencilla de lechuga y cebolla tierna con vinagre, o un tomate con un poco de aceite y orégano, son una buena opción.