Los chefs profesionales coinciden: «Para evitar el riesgo de anisakis, conviene congelar los boquerones durante un mínimo de 5 días antes de consumirlos»
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Evitar el riesgo de anisakis es algo que debemos empezar a tomarnos muy en serio en estos días de verano, congelar los boquerones es algo imprescindible, con un mínimo de 5 días antes para consumirlos con total seguridad. Comer pescado crudo nos pone en riesgo, es algo que sabemos desde hace mucho tiempo y que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días en los que cada detalle cuenta. En la cocina puede que debamos tener más paciencia de lo que nos imaginaríamos.
Dejar que el pescado se congele durante el máximo tiempo posible para eliminar unos parásitos que pueden acabar siendo los que nos marcarán muy de cerca. En especial, en unos días en los que realmente cada elemento que incorporamos en nuestra cocina. Es hora de saber qué puede pasar en estos días en los que realmente podremos conseguir un plus de buenas sensaciones esencial. Unos buenos boquerones en vinagre son un pequeño placer que con un vino o una cerveza fresquita se convierte en el manjar del verano. Para consumirlos con total seguridad deberemos tenerlos como mínimo 5 días en el congelador según los expertos.
Coinciden los chefs profesionales
En cualquier restaurante respetar las medidas de seguridad alimentarias es una constante. Alimentan a cientos o miles de personas y deben hacerlo con la seguridad que quizás no tenemos en casa. Sobre todo, con algunas novedades que pueden acabar siendo las que nos ayudarán a entender en estos días qué es lo que nos estará esperando.
Estos chefs profesionales pueden acabar de darnos un consejo que quizás hasta la fecha desconocíamos y que puede ser clave para consumir uno de los pescados del momento. Unos boquerones que pueden convertirse en un manjar en toda regla.
De tal forma que conseguiremos empezar a tener en estos días un pescado de estos momentos en los que queremos aprovechar al máximo un ingrediente que puede ser el que mejor nos haga sentir. Un pescado que puede convertirse en un buen básico para tener siempre listo.
El hecho de congelar los boquerones es una manera de que nos duren mucho más. Los podemos sacar y aliñar a primera hora para disfrutar de unos buenos boquerones que pueden convertirse en el aperitivo perfecto. Un cambio de tendencia que quizás hasta ahora no sabíamos que podríamos tener por delante.
Para evitar el riesgo de anisakis, conviene congelar los boquerones durante un mínimo de 5 días antes de consumirlos
Es importante congelar los boquerones un mínimo de 5 días para conseguir que este tipo de pescado quede en perfectas condiciones. Podremos consumirlo con total seguridad de tal forma que conseguiremos disfrutar sin problemas de un pescado crudo que podremos disfrutar este verano siempre que nos apetezca.
Ingredientes para 4-6 personas
- 500 g de boquerones bien frescos.
- 250 ml de vinagre de vino blanco.
- 100 ml de agua fría.
- 3 dientes de ajo.
- Un buen manojo de perejil fresco.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal fina.
- Unos cubitos de hielo para el remojo.
Elaboración:
- Limpiar con paciencia. El primer secreto está en limpiar bien el pescado. La abuela decía que aquí no valen prisas. Quitaba la cabeza y la tripa, abría los boquerones con el dedo pulgar y retiraba la espina central con cuidado. Luego los lavaba varias veces bajo el grifo, hasta que el agua quedaba clara. Cuando terminaba, los dejaba un rato en agua con hielo. Eso los dejaba firmes y blancos, listos para recibir el vinagre.
- El baño de vinagre. En una fuente de cristal colocaba una capa de boquerones, un pellizco de sal y los cubría con la mezcla de vinagre y agua. Encima, otra capa igual, y así hasta terminar. Cubría la fuente con un paño limpio y la metía en la nevera. “Deja que el vinagre trabaje”, solía decir. Y en 6-8 horas, el pescado ya estaba “cocido” por dentro y blanco por fuera.
- Aliño de toda la vida. Después escurría bien los boquerones, los secaba con papel de cocina y los colocaba en otra fuente. Entonces venía el momento mágico: ajo y perejil picados muy finos, repartidos con generosidad. Por último, cubría todo con aceite de oliva virgen extra. Ese aceite era oro: conservaba el pescado y daba un brillo que abría el apetito.
- El reposo final. Aunque los boquerones ya estaban listos, ella siempre los dejaba un rato más en la nevera, porque con las horas el aliño se integraba mejor.
- Con unos quesos nacionales que puedes tener siempre en la nevera, un toque de ibérico en forma de buen jamón y unos vinos con sello español, no puedes fallar, vas a tener la mejor cena o comida rápida que hará las delicias de los más exigentes.
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