La botella más icónica (y emblemática) de nuestra historia celebra el día del anís

Tras más de 150 años de trayectoria, Anís del MONO celebra el 2 de julio, Día del Anís, rememorando las curiosidades de su destilería del siglo XIX y reafirmando su apuesta por la "vidilla" moderna

La botella más icónica (y emblemática) de nuestra historia celebra el día del anís
Anís del MONO

Hay bebidas que forman parte ya de nuestra historia y la del Anís del MONO es, sin duda, una de ellas. Cada sobremesa y celebración siempre ha llevado consigo un toque de este anís destilado, ya sea en alguna de las recetas de los abuelos o con el sonido de ese riqui-riqui característico al rascar la botella adiamantada. Así, este 2 de julio, el Día del Anís, esta marca tan “mona” no podía pasar desapercibida.

Publicidad de finales del siglo XIX.

Es la fecha perfecta para rendir homenaje a una empresa que lleva más de un siglo y medio aportando autenticidad, familiaridad y buen rollo a las sobremesas españolas. Desde su fundación en 1870 en la costa badalonesa por Vicente Bosch, Anís del MONO se ha mantenido fiel a su origen, convirtiéndose en el ingrediente secreto que «da vidilla» a esos momentos compartidos tan nuestros.

Hoy en día, su fábrica —una joya modernista considerada Bien de Interés Cultural— sigue desprendiendo el característico aroma a anís. A diferencia de otras plantas, allí se elabora el aceite esencial en los mismos alambiques de cobre originales del siglo XIX, manteniendo intacto su saber hacer artesanal y su sabor distintivo.

Alambiques de cobre originales, y en uso hoy en día, de la fábrica de Anís del MONO en la costa de Badalona.

Despacho de Vicente Bosch situado intacto en la fábrica de Anís del MONO en Badalona.

¿Por qué poner un mono como imagen de un anís?

Estatua en honor a Anís del MONO situada en el paseo marítimo de Badalona.

La respuesta a esta pregunta es, al mismo tiempo, sencilla e impactante. El fundador de la marca, Vicente Bosch, era un gran coleccionista de animales exóticos. Así, en un momento dado solicitó 1 o 2 monos a un amigo en América; una cifra que desde el otro lado del mundo leyeron como 102. Cuando Bosch recibió tal cantidad de monos, donó la mayoría de ellos al Zoo de Barcelona, quedándose solo con uno de ellos. Desde entonces, ese mono permaneció en la fábrica de Bosch durante años y dio nombre a lo que hoy es el anís más “mono” del mundo.

Y no solo destaca el mono en el nombre, sino también en la etiqueta misma. En esta llama la atención el rostro humanoide del primate, unos rasgos humanos que están basados en el mismísimo Charles Darwin. Un atrevido guiño al debate más destacado de la época: la teoría de la evolución humana.

Un error ortográfico que se mantiene después de un siglo y medio

Campaña de promoción de Anís del Mono en París sobre la década de 1920.

Continuando con la etiqueta, hay otro secreto a la vista de todos que se aguarda en esta: un desliz tipográfico. Si miras con atención, podrás ver que a la palabra ‘destilación’ le sobra una ‘l’. Sin embargo, este error tiene una justificación histórica ligada a la ambición de su fundador. Vicente Bosch, buscando la máxima calidad y elegancia para su producto, decidió encargar la impresión de las etiquetas en Francia, el epicentro del diseño litográfico de finales del siglo XIX.

Los impresores franceses, ajenos al idioma español, cometieron el error ortográfico al transcribir el texto. Lejos de ser un descuido que pasara desapercibido, la marca decidió mantener esa errata sin corregir, convirtiéndola en un símbolo de identidad y autenticidad que perdura hasta la actualidad, recordándonos la búsqueda de la excelencia que siempre caracterizó a la casa desde sus orígenes.

La botella más sonada de la historia (literalmente)

En cuanto al cristal adiamantado de la botella, su textura es ya un icono de nuestra cultura. Una forma que, en realidad, nace de una bota de perfume parisina: en un viaje a la capital francesa, Bosch quedó tan fascinado con dicho bote de perfume, que decidió que, igual que ese frasco perfumaba a la gente por fuera, él la iba a perfumar por dentro, inspirándose en su forma.

Diseño diamantado; posible inspiración original de Anís del MONO.

Un diseño que poco tardó en llamar la atención de la gente, quienes empezaron a disfrutar del sonido tan curioso que surge al rascarla. Un ritmo que terminó dando origen a una de nuestras tradiciones más arraigadas: rascar la botella de anís del MONO en cualquier momento de celebración. Durante generaciones, abuelos, padres e hijos han utilizado esta botella como un instrumento musical improvisado, siendo ya un clásico que no puede faltar en las cenas de Navidad.

Un referente histórico del arte y la vanguardia

Su vinculación con el mundo del arte es profunda y dilatada. Desde los históricos concursos de carteles de finales del siglo XIX —donde figuras como Ramón Casas inmortalizaron a la célebre «Manola»—, la firma ha actuado siempre como musa para la vanguardia artística. Esta conexión permanece inalterable, consolidando a Anís del MONO como un icono admirado por referentes culturales actuales como Rosalía, quien integró la botella en el videoclip de Pienso en tu mirá, o C. Tangana, que hizo lo propio en su aclamado concierto para Tiny Desk. Ambos ejemplos subrayan cómo la marca ha integrado su estética en los videoclips que definen la cultura pop contemporánea.

La música en directo: el nuevo ritmo de la Fábrica

El carácter musical de la marca trasciende el envase para cobrar vida en su sede. La Fábrica de Badalona se ha consolidado como un escenario de referencia gracias a su ciclo de conciertos, una cita estival ineludible que, este mes de septiembre, volverá a reunir a la música en directo con su público más fiel. La consolidación de este ciclo es absoluta: cada temporada, el cartel de ‘sold out’ se cuelga desde el primer día, confirmando que la tradición de la marca late al ritmo de la escena actual.

De la repostería y el trago digestivo a la vidilla del tardeo joven

Gama completa de aníses y licores del MONO.

Si bien nuestros abuelos han usado Anís del MONO en recetas, carajillos o como ese trago tras la comida que “ayuda a hacer la digestión”; hoy la marca no se detiene y apuesta por modernizar la marca para conectar con el público más disfrutón, que busca exprimir el tardeo y las sobremesas como nunca (o, más bien, como siempre).

Con el lanzamiento de Licores del MONO, la marca propone una versión más fresca, versátil, con menor graduación que los licores tradicionales y llena de “vidilla”, que comprende desde la Verbena de Limón y el Sarao de Hierbas hasta un Antojo de Galleta.

En definitiva, la filosofía tradicional, pero renovada. Porque cuando las cosas se hacen bien, no hace falta cambiar mucho. Así, con uno de los packaging más reconocibles del mercado y un aroma que nos transporta directamente a la sobremesa española, la marca de destilados más icónica de España celebra este 2 de julio de la forma más única y auténtica posible.

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