Así se distingue el atún claro del bonito del Norte: poca gente sabe diferenciar estos dos manjares españoles
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Hay dos pescados que comparten estantería, vienen en lata y hasta se parecen en la foto. Pero, a diferencia de lo que muchos creen, no son lo mismo. El bonito del Norte y el atún claro suelen confundirse, sobre todo en conserva. Uno es más escaso y muy valorado; el otro, más común y fácil de encontrar. Pero si no llevaran etiqueta, ¿sabrías diferenciarlos?
Aunque pertenecen a la misma familia y acaban en recetas parecidas, son especies distintas. Y hay diferencias claras: sabor, textura, tamaño, color… Aquí te contamos cómo reconocerlos sin depender del envase.
Así se distingue el atún claro del bonito del Norte
Lo primero que cambia es la especie. El bonito del Norte es el Thunnus alalunga, también llamado atún blanco. El atún claro, en cambio, viene del Thunnus albacares, conocido también como yellowfin por el color amarillento de sus aletas.
La diferencia más evidente está en la carne. La del bonito es más clara, rosada tirando a blanquecina, con una textura tierna que se deshace en láminas. La del atún claro es más oscura, con un tono más marrón y una textura más firme y fibrosa. Al paladar, el bonito es más suave, mientras que el atún claro tiene un sabor más intenso, pero también más áspero.
Otra pista está en el cuerpo. El bonito del Norte es más pequeño, con un tamaño que rara vez supera los 10 kilos. Su cuerpo es alargado y tiene una aleta pectoral muy larga, de ahí lo de alalunga. El atún claro es bastante más grande, puede alcanzar los 30 kilos y tiene aletas más cortas. Si alguna vez ves el pescado entero, esa diferencia salta a la vista.
El bonito del Norte es muy común en las conservas de calidad. Se utiliza en aceite de oliva, escabeches y preparaciones donde el producto es protagonista. El atún claro, al ser más accesible, se emplea en elaboraciones más cotidianas: empanadas, pastas, ensaladas, e incluso en platos crudos como el sushi, si está bien tratado.
¿Qué te conviene más: bonito o atún claro?
Depende del momento y del plato. Si buscas un sabor más delicado y un pescado que se deshaga en la boca, el bonito del Norte es la opción. Si lo que necesitas es algo más robusto, más versátil y que aguante mezclas y salsas, el atún claro cumple perfectamente.
Por último, el precio también marca una diferencia clara entre los dos. El bonito del Norte es más escaso, su pesca es más controlada y su valor en el mercado es más alto. El atún claro es más abundante, por eso se encuentra en más productos y con precios más bajos.
¿Quieres hacer una pasta con tomate, un arroz rápido o unos huevos rellenos? Añádele atún claro: va bien, aporta sabor y no complica. ¿Prefieres una ensalada templada con patata y queso feta, unos pimientos del piquillo rellenos o un pincho frío? Ahí el bonito del Norte brilla. El secreto está en saber qué aporta cada uno y usarlo con cabeza.
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