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Luto en la botánica española: adiós definitivo al mítico pino donde Juan Ramón Jiménez enterró a Platero

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El pino centenario de Fuentepiña, aquel que acompañó al poeta Juan Ramón Jiménez y cobijó los restos de su inseparable burro Platero, ha desaparecido del paisaje de Moguer (Huelva).

Durante décadas, este árbol era un punto de encuentro para amantes de la literatura y la memoria cultural española. Su tala marca el fin de una era y pone en primer plano la fragilidad del patrimonio natural e histórico.

Pino de Platero en Fuentepiña: el adiós al árbol histórico de Juan Ramón Jiménez

La retirada del pino no ha improvisada. Según confirmaron fuentes municipales y técnicas, el árbol quedó gravemente dañado tras un episodio meteorológico extremo registrado en marzo de 2025, cuando un tornado asociado a la borrasca Jana afectó de lleno a la finca de Fuentepiña.

A partir de ese momento, los informes alertaron de un deterioro estructural progresivo que comprometía su estabilidad y suponía un riesgo para los visitantes y el entorno.

El ejemplar, con cerca de 200 años de vida, una altura aproximada de 20 metros y un tronco de casi cuatro metros de perímetro, fue sometido a distintos tratamientos de conservación.

Entre ellos se encuentran el saneamiento de ramas fracturadas y la mejora del suelo con aportes orgánicos. Sin embargo, los especialistas concluyeron que el daño en la raíz era irreversible, lo que obligó al Ayuntamiento de Moguer a autorizar la tala con criterios de seguridad y respeto patrimonial, tal y como explica Canal Sur.

Fuentepiña: el refugio literario de Juan Ramón Jiménez y Platero

Para entender el alcance simbólico de la pérdida de este pino, es necesario volver a Fuentepiña, enclave situado a escasos kilómetros del casco urbano de Moguer.

Allí se encontraba la finca Santa Cruz de Vista Alegre, lugar al que Juan Ramón Jiménez se retiró a comienzos del siglo XX tras la muerte de su padre. En ese entorno rural, marcado por la calma y la luz, el poeta encontró un espacio de reconstrucción personal y literaria.

El pino, al que el autor aludía en sus escritos como una presencia protectora, se convirtió en un punto cardinal de su vida. Bajo su copa quiso que descansaran los restos de Platero, el burro que inmortalizó en Platero y yo y que simboliza la ternura y la sencillez.

Como recuerda COPE Huelva, el compromiso de enterrarlo allí fue expresado por el propio Jiménez mucho antes de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1956, consolidando el lugar como destino de peregrinación cultural.

Legado del pino Fuentepiña: cómo conservar la memoria de Platero y Juan Ramón Jiménez

El consistorio moguereño ha anunciado un plan para conservar parte de su madera, que será tratada y reutilizada en elementos expositivos vinculados a espacios juanramonianos. De este modo, el árbol seguirá presente como testimonio material de su relevancia histórica.

Además, está prevista la plantación de un nuevo ejemplar, descendiente directo del pino original, en el mismo enclave de Fuentepiña.

Esta iniciativa busca mantener la relación entre naturaleza y literatura en un espacio declarado Bien de Interés Cultural. Así, Moguer reafirma su compromiso con la memoria de Juan Ramón Jiménez.