España
POLICÍA NACIONAL

El relato de la víctima del jefe de la Policía: «Metía los dedos en mi vagina y me llevaba la mano a su miembro erecto»

La víctima relata que se negó y José Ángel González Jiménez le dijo que estaba gilipollas

Los 4 delitos del DAO de la Policía Nacional: agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación

  • Irene Tabera
  • Madrid (1996). Periodista de Investigación y Tribunales. Colaboradora TV en Telecinco. Antes en Mediaset Italia, Atresmedia y Moncloa. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Televisión en la Universidad Católica de Milán. Contacto: irene.tabera@okdiario.com

«Metía los dedos en mi vagina y me llevaba la mano a su miembro erecto», con estas palabras la víctima del DAO de la Policía Nacional José Ángel González Jiménez relata cómo la agredió sexualmente. A continuación, el relato íntegro de lo que declaró la víctima, incluido en la querella a la que ha tenido acceso OKDIARIO: 

«El día 23 de abril de 2025, encontrándose la víctima prestando servicio activo ordinario en horario de tarde en la Comisaría Local de Coslada (Madrid), recibió a partir de las 14:15 horas múltiples llamadas telefónicas de José Ángel González Jiménez, requiriendo su presencia de forma inmediata y perentoria.

Ante la negativa inicial y reiterada de la víctima, quien alegó razones laborales obvias (encontrarse en servicio activo), el querellado, haciendo uso explícito de su autoridad institucional, le instó e instruyó para que abandonara su puesto de trabajo utilizando un vehículo policial camuflado de la comisaría de Coslada, con la finalidad de reunirse con él con carácter urgente. 

Posteriormente, y abusando de forma flagrante de los recursos públicos adscritos a su cargo, el querellado ordenó que la víctima fuera trasladada mediante vehículo oficial de la citada Comisaría de Coslada, conducido por la querellante, hasta un restaurante, donde se encontraba comiendo con un comisario. Sobre las 16:30 horas, la víctima se une a la mesa del querellado y del comisario, en la que ambos ya estaban tomando la copa.

Al finalizar la misma, el querellado le dice al comisario que se vaya con su conductor y ordena a la víctima que lo lleve a su domicilio oficial en el citado vehículo oficial camuflado Renault Kadjar a la vivienda de titularidad pública adscrita al cargo de Director Adjunto Operativo de la Dirección General de la Policía.

Una vez el vehículo oficial se detuvo frente al inmueble, durante un período de tiempo estimado entre 15 a 20 minutos, el querellado, dentro del interior del vehículo oficial camuflado, propuso a la víctima subir a la vivienda, negándose ésta de forma verbal, expresa y reiterada a subir al domicilio del querellado, manifestando su incomodidad con la situación y su deseo inequívoco de marcharse y regresar a su puesto de trabajo.

El querellado desplegó durante este tiempo una intensa presión psicológica, insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta lograr doblegar la voluntad de la víctima, diciendo que sólo iban hablar, que no podían hacerlo en el vehículo porque les podía ver alguien, el portero o sus vecinos, accediendo finalmente la víctima a subir al inmueble bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban «a hablar sobre nosotros dos». La víctima procede a aparcar el vehículo y sube seguidamente a la vivienda.

Una vez en el interior del domicilio oficial y concretamente en la cocina del mismo, el querellado sirvió dos copas de cerveza e inició de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima, acercamiento que fue rechazado de forma verbal, expresa, rotunda y continuada por la víctima en todo momento.

A partir de ese momento, y pese a las negativas inequívocas, claras y persistentes de la querellante, el querellado desplegó una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimidación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional que ostentaba sobre la víctima.

En el interior de la vivienda, el querellado manifiesta a la víctima que no puede irse de la misma con exabruptos, así como la insistencia en la práctica de actos sexuales que la víctima rechaza de forma expresa en todo momento, pese a lo que el querellado de forma insistente toca con su mano en la vagina a la víctima, le introduce los dedos y comienza a masturbarla, mientras exclama que le bese, la víctima le dice que se está negando en serio, a lo que el querellado le dice que está gilipollas, y continúa con su acción intentando doblegar la voluntad de la víctima, que reitera su negativa expresa, pese a lo que el querellado le dice que hacen el amor y se van, siendo nuevamente rechazado por la víctima, que se va y no quiere hacer nada, lo que es impedido por el querellado que le sujeta y amenaza con forzarla y pidiendo que lo haga por él, procediendo este a bajar el pantalón a la víctima de forma inconsentida y sorpresiva, procediendo a meter la mano de nuevo e introduciendo los dedos en la vagina, mientras con su otra mano, cogía la mano de la víctima y se la llevaba a su miembro erecto para que le tocara, mientras exclama que la víctima no puede dejarle, que le toque, que tiene muchas ganas de estar con ella, de mantener relaciones sexuales y que le está suplicando mucho, lo que la víctima de forma reiterada expresa y nítida rechaza.

Instantes después, el querellado saca los dedos del interior de la vagina, se acerca al grifo de la cocina, lo abre y se lava la mano. Inmediatamente tras conseguir zafarse del querellado y poder abandonar el domicilio del querellado, la víctima recogió el vehículo policial camuflado que había utilizado para desplazarse hasta el lugar, se dirigió a la Comisaría Local de Coslada donde prestaba servicio, dejó el vehículo, y se dirigió a su domicilio particular.

Una vez en su domicilio, sufrió una crisis de ansiedad severa caracterizada por llanto incontrolado, temblores, hiperventilación, sensación de irrealidad y bloqueo emocional, sintomatología reactiva inmediata compatible con la vivencia de una agresión sexual traumática. Ello sumado a que el DAO le realizó distintas llamadas de recriminación, así como el envío continuo de mensajes que se adjuntan».