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Ni Pozuelo ni Boadilla del Monte: la exclusiva zona de Madrid en la que vive Alex González

El regreso de Álex González a la pequeña pantalla hace que sea uno de los protagonistas de la semana, ya que se estrena el viernes Day One, la nueva serie de Prime Video, donde interpreta a un informático brillante que se ve envuelto en una complicada red de conspiraciones y sospechas. Además, es también noticia por su relación la empresaria y creadora de contenido Carla Virgós, y juntos han sido vistos visitando la que podría convertirse en su futura casa en una urbanización de las afueras de Madrid. Sin embargo, hasta que llegue ese cambio, González disfruta de un refugio muy personal en la Madrid.

La casa de Álex González en Madrid es un piso amplio y reformado a su gusto situado en Aravaca, una de las zonas residenciales más exclusivas y tranquilas de la capital. Lejos del bullicio del centro y también de los habituales municipios asociadas al lujo, como Pozuelo o Boadilla del Monte, Aravaca ofrece un equilibrio entre la discreción, proximidad a la ciudad, zonas verdes y viviendas de alto nivel donde el anonimato es más fácil de preservar. De este modo, y para un actor que encadena rodajes dentro y fuera de España, ese equilibrio se ha convertido en una prioridad.

Y para hacerla más suya, González reformó el piso antes de instalarse y apostó por una arquitectura luminosa, con grandes ventanales orientados a zonas verdes y espacios abiertos que permiten que la luz recorra cada estancia. Su idea era crear un hogar donde desconectar tras jornadas de trabajo intensas, y por eso eligió una base visual muy limpia de paredes blancas, suelos claros y una paleta neutra que transmite orden y serenidad.

Así es la casa de Álex González en Madrid

Aunque el estilo general es minimalista, el piso está lejos de ser frío o impersonal. Con el tiempo, Álex González ha ido incorporando objetos con historia, piezas vintage y elementos decorativos adquiridos en viajes, construyendo una mezcla que resulta cálida y elegante. Entre sus tesoros destacan dos litografías de Salvador Dalí, colocadas en el salón como auténtico punto focal. Una de ellas preside la estancia sobre un fondo cuidadosamente preparado para que la luz natural no dañe la obra, con un sistema de iluminación que permite disfrutarla sin restar protagonismo al resto de la estancia.

Ese diálogo entre arte clásico y arquitectura moderna es una de las señas de identidad del piso. La base neutra, blancos, cremas, madera natural,  actúa como lienzo sobre el que destacan los elementos más personales como fotografías, libros, objetos de viaje y un escritorio de los años 50 del diseñador Cees Braakman, probablemente la pieza favorita del actor.

Esa misma línea se mantiene en el salón, donde predominan las líneas rectas, los tejidos naturales y los tonos suaves. Todo está pensado para crear sensación de calma, algo esencial cuando se encadenan jornadas de rodaje o viajes internacionales. La estética nórdica aparece en detalles como las lámparas, los muebles bajos o el uso de madera cálida, que aporta textura sin recargar el conjunto.